Sin edición

¿Estrategia o casualidad?

Al año del primer Gobierno independiente, las opiniones de los actores políticos, empresariales y sociales coinciden; Gobierno fallido es el concepto menos duro que manejan algunos.

Acusan a Jaime Rodríguez de ser intolerante, de estar distraído en sus afanes presidenciales, de una mala relación con todos, incluso con los ciudadanos que lo apoyaron.

Un buen amigo me dijo que el gobernador era todo un discípulo de Noam Chomsky, y ante mi incredulidad con semejante enlace con el lingüista y filósofo norteamericano, me recordó las 10 estrategias de manipulación mediática que escribió.

Con enumerarlas algunas se podrán encontrar varios ejemplos de los últimos 365 días: la estrategia de la distracción;  desviar la atención del público de los problemas importantes, mediante distracciones.

Crear problemas y después ofrecer soluciones; la estrategia de la gradualidad, para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos (Monterrey VI).

Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad, promoviendo a creer que es moda el hecho de ser vulgar e inculto.

Las constantes declaraciones en relación a las “niñas gordas que nadie quiere”, “los desaparecidos que andan en malos pasos”, los partos naturales que hacen mejores madres y un largo etcétera contra alcaldes, diputados y la Iglesia.

Las semejanzas ahí están, pero aún así podría tratarse de una casualidad, habrá que esperar al Informe  para saber la opinión que El Bronco tiene de sí mismo y su Gobierno.

Por lo pronto, ha entrado en un periodo “de reflexión” (vacaciones) lo menos que tocaría son cambios en el Gabinete y algo de mesura en sus modos, o bien, seguir aplicando las estrategias antes mencionadas hasta que se llegue el día de ver si le alcanzan los números y los tiempos para irse por la grande, porque entre sus intenciones, al menos hasta ahora, no parece estar la de gobernar Nuevo León.