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Buena conducta y reconocida solvencia moral…

Estos son los dos primeros atributos necesarios para ingresar como servidor público en la Procuraduría General de Justicia del Estado.

El concepto es tan esotérico que suena a chacota. ¿Qué es una buena conducta?, ¿qué es reconocida solvencia moral?, pero sobre todo, ¿quién decide si alguien cumple cabalmente estos requisitos?

Ernesto Canales Santos, subprocurador Anticorrupción, puesto recién creado en esta administración, tras su comparecencia en el Congreso local —a la que asistió, como dijo, "sin estar obligado a ello", pero con su abogado defensor en este caso—, siempre había sido visto como una buena persona.

Ex presidente de un patronato que ayuda a la gente a regenerarse tras una estancia en prisión, apoya con fianzas, búsqueda de empleo, rehabilitación, etc., etc.

Pero ahora resulta que además de señalar que los 6 millones de dólares que primero dijo que recibió como parte de gastos, costos y pago en el caso de Paula Cusi, no eran para él, sino que los cobró una empresa; dijo que el caso no va a prosperar y que, a fin de cuentas, su nombre no aparece en los Panama Papers.

Se desligó del caso de negligencia médica en el que participó Renace como apoyo para pagar una fianza y, aunque reconoció alguna vez haber cometido algún pequeño acto de corrupción, éste fue con dinero "privado" y no "público".

Como buen abogado, señala que todos estos casos en los que se le menciona son producto de su profesión y un litigante siempre se verá "en riesgo" de estar involucrado en este tipo de situaciones.

Para finalizar, increpó y amenazó a los diputados porque son "más corruptos que él" e iría por ellos "hasta el fin del mundo", además de reiterar que no renunciará a su cargo.

Son algunos hechos que quizá puedan servir al lector para calificar la existencia o no de la "buena conducta" y "solvencia moral" del personaje. Es una lástima que nadie les vaya a preguntar su opinión.

@dameluna