Emprendiendo con sentido humano

Inventarios y costos relevantes

Existen dos costos relevantes a la hora de manejar un producto en cuanto a los inventarios. El primero es el costo de ordenar un pedido, y es un costo fijo en el que se incurre cada vez que ordenamos un lote, independientemente del tamaño del mismo.

Si tenemos lotes muy pequeños pues tendremos que incurrir en este costo muchas veces al año y si tenemos lotes muy grandes pues incurriremos en este costo pocas veces al año.

Por otro lado, el otro costo relevante y que está del otro lado de la balanza, es el costo de llevar en inventario; este costo se aplica de manera directa al inventario promedio que manejamos en la empresa.

Entonces, si tenemos lotes muy pequeños pues incurriremos en un costo bajo de llevar en inventarios, y si tenemos lotes muy grandes pues incurriremos en un costo elevado por llevar en inventario.

Como puede verse, los dos costos son antagónicos: los pedidos pequeños aumentan los costos anuales de ordenar pero bajan los costos anuales de llevar en inventario; y por otro lado los pedidos grandes disminuyen los costos anuales de ordenar, pero aumentan los costos anuales de llevar producto en inventario.

Lo importante es tomar en cuenta ambos costos. En una ocasión un cliente en Quito, Ecuador me decía que habían logrado ahorros sustanciales aplicando estos conceptos ya que en esta empresa que fabrica pañales desechables hacían dos pedidos de materia prima al año, es decir que pedían solo dos veces al año una cantidad impresionante de materia prima cada vez, y la sola decisión de cambiar a hacer un pedido al mes les trajo ahorros sustanciales en el manejo de inventarios; es decir que ahora pedían 12 veces al año, pero tenían en promedio muchos menos inventario a la mano.

En otra ocasión me comentaba el planeador de la producción de una empresa que en una línea tenía que hacer lotes muy pequeños de diversos productos porque la alta dirección le pedía niveles de inventarios muy bajos; pero él sentía que los costos de arrancar la producción eran muy elevados, al evaluar los costos anuales de los inventarios, se dio cuenta que los costos anuales de arrancar la producción tantas veces, eran mucho más elevados que los ahorros por tener inventarios bajos. La moraleja es “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”.