Sobre la mesa

Las rebeldías revueltas

El triunfo, la recuperación de Pedro Sánchez de la secretaria general del PSOE en España, puede parecer un ejemplo lejano, sin embargo, creemos, es una muestra más de hechos que hace tiempo se vienen acumulando alrededor del mundo como síntomas de una especie de hartazgo de comunidades que han dejado la inmovilidad para, en el anonimato de la participación ciudadana, dejan su huella. Algo se mueve en el mundo de las ciudades, que es allí en donde los acontecimientos de este tipo se dan. Así, en tiempos de incertidumbre, apareció PODEMOS como partido político y se situó entre los primeros, en medio de la confusa situación de corrupciones y conservadurismo por la que atraviesa el Gobierno del PP en ese país. Sánchez recupero el lugar del que la cúpula del partido lo había echado; y ni la notoriedad de Felipe González y lo llamados Barones del partido pudieron evitarlo. A esto colaboro una candidata, a la que se le quiso construir algo que no tenía; su personalidad superficial no logro superar los retos a los que se enfrentó a pesar de haber llevado el peso electoral del sistema de su partido y de los factores de poder externos.

En Francia la elección de Emmanuel Macron como presidente de Francia, se originó desde una base ideológica política diferente y diversa que supero a la plana tradicional de partidos y poderes facticos. Se mueve el descontento en Estados Unidos, se asuma abiertamente o no, de las bases sociales –un arrepentimiento culpable– por la elección de Donald Trump. Por todo el planeta se producen manifestaciones que nos dan evidencia que una nueva etapa de conciencia política de orden mundial se está produciendo (Brexit). Si en Asia y el Magrep Arabe la actividad del Islam descontento y la acción intervencionista de fuerzas en lucha se entrampa y amenaza. Vale recordar que la primavera Egipcia y los movimientos de ocupación de viviendas abandonadas en ciudades del primer mundo, se encuentran entre estos brotes de descontento que sacan a la luz las contradicciones acumuladas por un sistema que, cada vez, insiste en formas de control de los problemas que sufre la mayoría empobrecida del orbe. La desigualdad y la discriminación aparecen en todos los discursos.

Si en América Latina se pueden observar situaciones como la de Colombia, que no alcanza a revertir sus problemas y alcanzar la paz. Y en Brasil los juegos del poder siguen enfrentados y las corruptelas invaden las notas y los juicios penales, al igual que en muchos otros países; en Venezuela la rebeldía esta revuelta de agentes extraños, entonces ¿hacia donde se puede mirar desde México, sin vernos hacia adentro el próximo año electoral? Es imposible, se suele argumentar, que hechos tan distantes y disímbolos tengan que ver con lo que pasa en nuestro país. Cierto es que aquí se tiene un posible candidato al que se le pueden concentrar las peores cualidades políticas y personales para desahogar inquietudes. La dificultad para el sistema es que no hay para donde mirar con otra perspectiva. Por otra parte los independientes no existen como tal.  El cimiento de la estructura  política es la que se ha desquebrajado, tienen grietas profundas. De ahí que no es extraño que sucedan las situaciones “inesperadas” por todas partes, como ha pasado ahora en España…. ¿o aquí?

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