Sobre la mesa

Veinte años. Una apuesta de futuro

Jalisco no se entendería hoy sin la Red Universitaria de Jalisco. Palabras más, palabras menos, fue lo que el profesor José Manuel Jurado Parres expresó en el video que se exhibió el día de antier en el Auditorio Telmex, con motivo de la celebración de los veinte años de dicha organización de educación superior e investigación científica. El contenido de tan simple frase, simplifica un recorrido de dos décadas enfrentando los cauces de las transformaciones producto del conocimiento acumulado y la dinámica del cambio científico-técnico desarrollado a lo largo de siglos, acelerado en el contexto de la modernidad, que se convirtió en un reto para el país y el conjunto de las sociedades del mundo. La extensa estructura educativa y de generación de conocimiento, que abarca hoy todas regiones de Jalisco, creada por la comunidad de la Universidad de Guadalajara a partir de una propuesta visionaria del Lic. Raúl Padilla López, siendo rector de dicha institución ya Benemérita, comprende actualmente la participación de más de 200 mil estudiantes, alrededor de 14 mil profesores (entre los cuales se encuentran más de mil miembros del Sistema Nacional de Investigadores y 11 mil trabajadores administrativos y de servicios).

Como toda tarea que mira hacia el futuro, con todas sus complejidades, problemas y opiniones refractarias, sus logros y reconocimiento son resultado de muchos otros resultados en escala, de esferas y esfuerzo de personas; que se reconozca o no ha contribuido al desarrollo de la región y que hoy tiene una extensa presencia en otras geografías continentales; esfuerzo colectivo que se convirtió en ejemplo para muchas otras instituciones públicas de educación superior en el país. El camino no ha sido fácil y sin embargo se ha regado de  realizaciones, muchas de ellas rechazadas o ignoradas por motivos nimios que surgen desde la incomprensión por desconocimiento, en ocasiones de posturas ideológicas o intereses que marcan posiciones frente a los problemas que aquejan a la mayor parte de la población, y algunas más, porque hay quienes justifican su opción y derecho a tomar su lugar en la sociedad y considerar su condición en las jerarquías de clase social.

El reto de involucrarse y participar de las transformaciones que proyectan los nuevos escenarios en el siglo XXI, compendia la etapa en la que la comunidad mundial estará conformada por un conglomerado humano vinculado a su devenir urbano; una especie de comunidad red estrechamente encadenada al proceso y reconocimiento de otro y de los demás, lo mismo que de las condiciones cualitativas del planeta; algo que parece una fábula sin final feliz, pero que corresponde a una nueva etapa en la historia de la humanidad. Tal itinerario, con destino final aún no del todo conocido por lo sorprendente de los avances y descubrimientos de la ciencia y las aplicaciones tecnológicas, significan un desafío y provocación para atrever cambios, necesarios, en la estructura educativa. En la forma y contenido del quehacer intelectual, especialmente en las universidades. En la consideración de lo que significa como realidad la idea de democracia y gobierno. En enfrentar y remediar la magnitud de la corrupción y la impunidad que ahogan el desarrollo del país. José Mujica, presidente de Uruguay, cuyo ejemplo en su forma de ser y actuar no es bien aceptada por los que comparten los ciertos privilegios del poder y olvidan lo inciertos de la desigualdad, dijo algo que todos (remarco esto con un casi) entendemos acerca del valor del saber y sobre la solución a muchos de los problemas de la sociedad: educación, educación y más educación. Esa es la apuesta que no han entendido en su cabal significado muchos gobiernos, pero en la que se deberán comprometer quienes creen que desde el papel y quehacer de las universidades, desde la conciencia que alimenta un compromiso indefectible con los demás, habrá que asumir como un desafío más, renovado por otros años y décadas, en el que más generaciones de universitarios se agiten en una nueva apuesta de futuro.