Sobre la mesa

Ciudad-Región: conflicto en perspectiva

Cuando se lee Las Ciudades Invisibles, espacios que magistralmente recrea Italo Calvino en su libro que lleva ese mismo título, se puede descubrir y entender, de entre la paradójica complejidad expuesta, la intrincada realidad que hace vivir a estas en su devenir contemporáneo; al mismo tiempo que despliega la manifestación de los múltiples intereses que se enredan en su construcción. Eso, es el fondo y fermento de las mezcladas y complicadas visiones que se ciernen hoy sobre su planeación. Lo cierto es, en tales secuencias, que las formas del poder que han decidido sobre el destino de la ciudad durante casi dos siglos, en su etapa moderna, se ubican entre cenáculos de poder que rebasan la posible comprensión de su naturaleza como organismo que deviene de una cultura social que se nutre de su-alguna cualidad democrática. El siglo XXI, sin embargo, etapa que marca el itinerario hacia una nueva era en la construcción de las sociedades urbanas del mundo, y por lo tanto de sus ciudades y de los escenarios que conformaran la red esencial de las formas de vida y sus estructuras ambientales, económicas y políticas; implica la necesidad de intentar, por  lo menos, asumir otras-nuevas posturas e ideas conceptuales y metodológicas, para innovar sus principios y actuaciones, con los cuales implicarse en este reto.

Calvino escribió en el prólogo del libro citado: “¿Qué es hoy la ciudad para nosotros? Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades. Tal vez estamos acercándonos a un momento de crisis de la vida urbana y las ciudades invisibles son un sueño que nace del corazón de las ciudades invivibles”. En esta perspectiva, cualquier periodo de la etapa moderna que se quiera examinar ahora, más allá del interés de sus valoraciones estético o histórico patrimonial, nos lleva a intentar desentrañar el caos de lo invivible que anota el autor; condición que resulta de un proceso que se dice de desarrollo. Tal caos, si se acepta, contiene los problemas que se acumularon desde la opción misma del modelo de desarrollo que se fomentó por casi dos siglos, pleno de nutrientes especulativas, sin observar la trascendencia de las acciones que se tomaban basadas en el corto plazo, no obstante los planes se cargaran de intenciones que pronosticaban un futuro diferente. 

Los conflictos, entonces,  no son menores y acentúan su importancia en este siglo y un futuro, sin duda multiplicada por la falta de opciones que vayan más allá de las fórmulas tradicionales de concebir e imaginar las ciudades y sus regiones de influencia.

El problema de la vivienda y la productividad del conjunto de las comunidades que habitan esos lugares, los impactos ambientales y el cambio climático; los que se avizoran con las reservas de agua y las exigencias crecientes de fuentes de energía; las que se entrelazan con los de la educación y la producción de conocimiento, la pobreza y las masivas necesidades de trabajo-empleo y salud; las de los riesgos no asumidos como parte de esta realidad, están allí en espera. Por eso, además, los invitamos a participar el programa de conferencia y debate ciudadsiglo21, a partir del 10 de marzo próximo, en la Biblioteca Pública del Estado.