AGORA

De viajes, medios y estrategia

Esta semana, el Presidente Enrique Peña Nieto solicitó al Senado que le autorizara viajar a China y a Australia para asistir a la 22 Reunión de Líderes Económicos del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Beijing, China) y a la Cumbre de Líderes del Grupo de los 20 (G20) que se efectuará del 15 al 16 de noviembre en Australia. Los medios de comunicación abordaron la solicitud del Presidente desde la perspectiva de que saldría sin resolver lo de Ayotzinapa. Más tarde, el Presidente cancelaría su viaje. La Secretaría de Gobernación solicitaría al Senado que pospusiera el análisis de la gira del presidente programada del 7 al 17 de noviembre.El asunto me llama la atención por dos razones. Primero, porque la coyuntura llama a que las autoridades de todos los niveles de gobierno presten gran parte de su atención y sus recursos a la resolución del caso. Segundo, porque el Presidente, como encargado de conducir la política exterior Mexicana tiene la obligación de ver por los intereses de nuestro país y de realizar las giras que considere pertinentes, y dejar al Procurador de la Republica y al Secretario de Gobernación atendiendo sin duda, un problema del ex gobernador Aguirre. ¿Y dónde andará Zeferino Torre Blanca?Del viaje, me hago dos preguntas: ¿valía la pena hacer la gira por China y Australia? Y si se pidió la autorización del Senado para realizarla, ¿vale la pena cancelarla? No importa cuál fuere la respuesta a cualquiera de las dos preguntas arriba planteadas. Los asesores del Presidente no tomaron una decisión ganadora.Si la asistencia del Presidente era indispensable para fomentar el crecimiento económico, mejorar las relaciones exteriores del país, o cualquier otro beneficio en aras de ensanchar lazos comerciales, la gira no debería cancelarse, la globalización no sé detiene a pesar del dolor que todos los Mexicanos sentimos por Guerrero. Si por el otro lado, el caso de Ayotzinapa requiere la presencia del Presidente, o bien, la coyuntura planteaba que salir del País sería un acto irresponsable o impertinente, dicha gira no debería de haber estado en la agenda presidencial.Estoy convencido que toda la cosa pública se vuelve política, todo lo político se vuelve mediático. Si el Presidente sabe que su agenda es pública, y se presenta dentro de un contexto político, es natural esperar que los medios reaccionen a ella cual consigna contra la decisión de viajar, como sí de vacaciones se trataran. Es tarea del Presidente medir el impacto de sus decisiones para evitar tomar acciones  que le hagan parecer parte de una “Dictadura Perfecta”. 


ckarmona@yahoo.com.mx