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Cuando salí de Cuba

Admiré desde muy joven la revolución cubana, misma que abrace e hice mía sin saber cómo demonios era Cuba, pues como diría Salvador Allende: “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”. Así entonces, disfruté a través de la historia el episodio de la Revolución Cubana gestada desde México, sin olvidar al José Martí poeta y a la trova desde la Isla con su estructurada prosa de protesta. 

Después de mi primer viaje a la Isla, supe que toda la ideología que había abrazado en mis años mozos a través de las joyas discursivas del difunto Fidel, era todo mentira y contradicción. Conocí un país con mucha pobreza, desesperanza y derrumbándose; con una población harta de un sistema político que no encaja en ninguna parte del mundo (quizás en Venezuela), y, sobre todo, un clamor ciudadano que exige libertad e igualdad con otra “revolución” porque la Fidel, no hace justicia para comprarse unos lentes Cartier como los de Raúl Castro.  

Conocer la isla desde lo político, es más que el Meliá de Varadero, la bodeguita del medio o tomarse un buen ron en el Tropicana con extraordinarias bailarinas y músicos. Es adentrarse en la miseria y mugre de un pueblo que insisto, grita libertad; la misma que escuché de todos los prestadores de servicios turísticos de quienes recibí, por cierto, un humor social hasta el cansancio contra aquellos que oprimen libertades y visten ropa Adidas. 

Y es que los argumentos utilizados por Fidel y por su hermano Raúl Castro dejaron de surtir efectos en mí y en todos aquellos que deseamos ver a Cuba Libre, salvo aquellos que justifican un sistema político decrepito e insostenible a costa sabrá Dios de que. 

Hoy más que nunca estoy convencido que el discurso político, el cual principalmente se enmarca en el habla, tiene que ser congruente con aquello que espera la sociedad, más allá de una ideología que no trasciende al bienestar y felicidad del ciudadano.  No más peroratas de 7 horas hablando de esperanzas muertas y nada de futuros deseables y factibles. Cuando salí de Cuba la última vez dije: esto tiene que cambiar. Hago votos por una Cuba verdaderamente libre. 


ckarmona@yahoo.com.mx