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¿Los inteligentes, sin inteligencia?

A veces  es un tanto complicado abstraerse del quehacer profesional para estar y saber estar en el día a día, en lo cotidiano, en aquello  que percibimos a través de la televisión, la prensa, las redes sociales o nuestro entorno social. En lo personal,  tratar temas de evaluación me está provocando cierta obsesión compulsiva por  tratar de evaluar los resultados de cualquier acción pública  por sencilla y simple que esta sea. 

Afortunadamente, esto sólo me pasa con los temas de administración pública y de gobierno corporativo que en la última década he desem-peñado en el servicio público. Sin embargo, la evaluación de la política en  seguridad nacional y sus resultados en los últimos años se ha vuelto un tema un tanto maniqueo de tal forma que,  las fobias y filias sobre el tema  y sobre todo,  los acontecimientosde “guerra” en el estado de Jalisco agravan esta discusión.

Así entonces, cerca de sentirme preso de una enfermedad mental, me siento preocupado como ciudadanoal utilizar información que tengo a mi alcance para  hacer considerar  variables, construcciones, pruebas, evidencias, directrices, criterios, componentes y un sin fin de conceptos que la evaluación en lo general aportan a quien va a decir en la esfera pública, más allá de mis filias y fobias que pueda tener sobre el tema. 

En ese sentido, la evaluación revela un campo complejo con innumerables prácticas muy heterogéneas y con enfoques y finalidades diferentes. Presenta un desarrollo desigual en todas las entidades del País en materia de seguridad con ciertas tensiones, donde  el componente académicodebe ir a la par del componente práctico.Los hechos que enfrentamos día a día, parecen ser el reflejo de nuestra cultura de evaluación, la cual se centra en mostrar que sabemos evaluar, tan es así,  que existe El Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) con más de 26 años al servicio de la seguridad nacional con herramientas de inteligencia.

Sin embargo, estoy seguro que muchos de los que han pasado por las instituciones de inteligencia,por cierto, sin ser militares, no han  sabido aprovechar los resultados  y mucho menos,  tomar decisiones que las  evidencias del pasado nos recriminan con cierto grado de corresponsabilidad.

De ahí, el titulo de mi colaboración la cual continuará la próxima semana. 


ckarmona@yahoo.com.mx