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Antes que un buen churro…

El tema de fumar, tomar o inhalar sustancias “recreativas” o con fines “lúdicos” podría ser problema de cada quien, partiendo de un libre albedrio en una sociedad (seré un tanto bondadoso) que construye  libertades a semejanza de sociedades que tienen  por política (como en  Holanda), ser totalmente permisivos en el uso de drogas y sustancias como la marihuana o,  dedicarse a la prostitución como cualquier otro oficio donde por cierto existe el “día de la prostituta”.

En ese sentido, pasear por el barrio rojo de Ámsterdam y ver a las prostitutas en una especie de vitrinas  integradas en la ciudad,  es lo más normal. Usted estimado lector, puede  entrar en un bar de marihuana (coffee shop) y elegir entre muchas variedades de ésta y hachís para fumar y recrearse.

Ese liberalismo  extremo  que observé en  Holanda,  me cuesta  imaginarlo sobre la calzada Colón o el bulevar Miguel Alemán en la Comarca Lagunera o sobre Presidente Mazaryk en el D.F,  partiendo que la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, aprobó el cultivo, procesamiento y autoconsumo de la marihuana solamente para unos, las bases sin duda para legalizarla en todo el país.

Esto quiere decir, que la Suprema Corte ha iniciado un debate sobre la legalización de la marihuana, sin quizás haberlo previsto,  y ya entrados en liberalismos y fuera de juicios moralistas, legalizar la prostitución sí partimos de que nuestro Estado, supongamos asemejado al Holandés,  no se entromete  en las conductas individuales de aquellos que siempre y cuando, no afectan a terceros.

Todo esto me parece sumamente novedoso y hasta lúdico si de abrir debates entre académicos, sociedad civil, padres de familia, consumidores, y todos aquellos con algún interés de pronunciarse sobre el tema habrán que discutir.  

Pero antes de la legalización de la marihuana,  sería deseable debatir sobre los siguientes temas: la pobreza en el País que supera a más 50 millones de mexicanos, reestructurar nuestro sistema educativo, un país donde el sobrepeso de su población ocupa el segundo lugar a nivel mundial, discutir un sistema integral contra la corrupción y así, mil calamidades que no hemos resuelto. 

Quienes consumen  marihuana sin duda estarán de fiesta; yo en lo personal estoy preocupado porque nuestro país está dentro de los últimos lugares en bienestar social y educativo y, con una cultura completamente distinta a la holandesa.

Hay muchos debates abiertos que requieren respuestas, entre ellos, los retos de una  sociedad que tiene como tarea pendiente: exigir mejores niveles de vida y de oportunidades  antes que estar pensando,  en un buen churro.  


ckarmona@yahoo.com.mx