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Zapatero a tu zapato

En los últimos dos años  la palabra “idoneidad” la he escuchado tanto o más que al señor de los tamales oaxaqueños que pasa diariamente en punto de las 21 horas por mi casa. Y no es para menos, la reforma educativa sustancialmente vino a implementar que todos los maestros en México  impartan clases garantizando  la idoneidad de los conocimientos y capacidades dentro del proceso enseñanza aprendizaje.

Pero ¿qué debemos entender por “idoneidad”? Más allá de tecnicismos dentro de un contexto pedagógico que la reforma educativa ha puesto en uso, es lo relativo a lo idóneo.

¿Y qué es idóneo?: lo “adecuado y apropiado para algo”. (RAE).Con esta sencilla definición, recuerdo al zapatero de mi barrio llamado  Don Sacramento, un hombre adusto con un delantal de mezclilla que abría de 9 a 2 y de 4 a 7 de lunes a sábado.

Don Sacramento sería para mí,  un zapatero  idóneo pues conocía su oficio y era muy bueno en lo que hacía. Mis zapatos revivían con tapas nuevas o zurcidos imperceptibles gracias a los conocimientos sobre el oficio artesanal de arreglar zapatos.

Un hombre dedicado al oficio que sabía y conocía a la perfección. Pero de dónde proviene el dicho de “zapatero a tus zapatos”. El origen de este dicho, que se emplea para decirle  a alguien que sólo  opine o juzgue sobre lo que conoce o entiende, es la historia de Apeles, un pintor griego muy exigente con su obra.

Cuenta la leyenda que solía ponerse atrás de sus cuadros cuando exhibía su obra en plazas públicas para escuchar la opinión de la gente.

En una ocasión, un zapatero corrigió una sandalia que sobresalía en la proporción de un cuerpo. Una vez corregido el cuadro, el zapatero volvió a señalar otros defectos en la obra; el pintor encolerizado exclamó: “Zapatero a tus zapatos”.

En ese sentido,  ser idóneo nos hace tener  las capacidades y competencias para poder responder a las estructuras organizacionales donde nos encontremos a través del conocimiento teórico y empírico ya sea en organizaciones privadas o públicas.  

Fuera de este contexto, nos encontramos ante la improvisación, la ocurrencia y una falta de respeto total por parte de aquellos que ejercen poder sobre las estructuras  e  imponen a gente incapaz e inútil.

Estoy convencido que existe una crisis de idoneidad dentro de las organizaciones burocráticas y del estado mexicano en muchos puestos que son ocupados por perfiles no idóneos, que obedecen  a amarres y acuerdos políticos más que a méritos y trayectorias.

En breve, se presentaran propuestas para ocupar vacantes que habrá en la Suprema Corte de Justicia de la Nación; ¿Quién mejor candidato para un puesto en la Suprema Corte  que alguien con carrera dentro del sistema judicial federal?  Zapateros a sus zapatos.  


ckarmona@yahoo.com.mx