AGORA

#Yosiquiero

Nunca el pronombre personal en primera persona del singular en política había levantado tanto revuelo en los últimos días.

Diversas personalidades públicas a nivel nacional y local han hecho públicas sus aspiraciones políticas, las cuales causan opiniones contrarias, sobre todo para los que cuidan su chamba y no se quieren mover antes de tiempo, o al menos, moverse sin ser vistos, aunque otros, sólo quieran salir en la foto.La política en México está plagada de mitos,  sobre todo aquél construido con filigrana  de “esperar los tiempos”.

Pareciera que la esperanza de Pandora sacude al ego de   políticos  y les hace abrazarla, pues al cabo,  abierta la caja, todos los males andan sueltos, menos la esperanza que abraza al más sabio o ignorante que aspira a un cargo de elección popular. 

Esas historias fabulosas, como aquella que los expresidentes no participan en política o adelantarse a los tiempos tira por la borda el imaginario setentero de las gerontocracias en los partidos.  Y todo esto ocurre,  porque  muchos políticos están hartos de repasar el pretérito perfecto simple (han querido) y sólo se han quedado con la posibilidad de ser o aspirar por esperar los tiempos los cuales les rebasan y cruzan con grandes traiciones su disciplina e institucionalidad.

Y  me pregunto: ¿Los tiempos de quién?, ¿la institucionalidad de quiénes?Celebro que los mitos e historias a todas luces antidemocráticas como: “esperar los tiempos” se vayan desmitificando. 

A nivel local,  en Durango destaca el pronunciamiento de la Senadora Lety Herrera en un discurso franco y sincero que advierte: “Yo si quiero”.

Así entonces, empieza la sucesión en Durango por la Gubernatura que eso de esperar los tiempos  ha quedado ya rebasado y es tan eufemístico como la hipocresía de Judas. La Senadora Herrera se muestra cuidadosa de los tiempos, pero no se ha dado cuenta que éstos son el espacio entre querer y soñar. 

Hay historias como la de Pandora cuyo final  siempre será el mismo, salvo que hubiera segundas o terceras versiones. Sin embargo, las grandes obras  han sido escritas para la historia, y ahí está el Quijote.

En política, afortunadamente las historias se narran y escriben día a día. Lo  que ayer pareciera regla, hoy, no es la excepción sino otra manera de contar historias dentro de la política. Conozco tres historias cercanas para elegir candidato a gobernador dentro del PRI, una en Coahuila y dos en Durango,  y éstas fueron tejidas con traiciones y engaños.

En política no hay sorpresas si no sorprendidos, salvo que se juegue a perder. 


ckarmona@yahoo.com.mx