AGORA

Mi Tamaulipas querido

Hay temas que me apena confesar y uno de ellos es, reconocer que no hay lugares de la extensión territorial de mi País, que no conozco. El sur y toda la cultura maya me aguardan con espíritu aventurero, así como Tamaulipas a donde me gustaría ir para conocer la heroica Matamoros que Rigo Tovar nunca olvidará.

Sin embargo, conocer en este momento Tamaulipas me provoca un dejo de insatisfacción por todo lo que está pasando en la entidad fronteriza, donde las imágenes vulneran nuestra tranquilidad de aquellos que pensamos que el Gobierno no está cruzado de manos y que trabaja por ordenar la barbarie y el desmadre que se vive en Tamaulipas.

Sin embargo, la problemática   no es nueva ni de ahora, sino que nos remite al origen de la lucha contra el narco que empezó el entonces Presidente Calderón. Quienes hemos sido formados en la apologética católica, la lucha del bien contra el malplasmada en el Génesis bíblico me viene esta noche a mi mente.

Las partes antagónicas son irreconciliable y nos encontramos como dirían mis amigos politólogosante la teoría del caos, donde los comportamientos impredecibles de los sistemas dinámicos (narco) se vuelven caóticos. Ante ello, la vorágine, el desorden, la crueldad, la maldad, la destrucción, la muerte y todo aquello que atenta contra la vida y el orden.Ante ello la pregunta es: a qué le apostamos como sociedad y gobierno cuando prevalece la ley del más fuerte y el más bárbaro?. No es ceder ante el chantaje de convivir con aquello que por naturaleza nos pertenece que es la proclividad de muchos a ser malos y a jugar un rol contra el bien.

No sé si nuestras autoridades que combaten el crimen organizado son creyentes, espiritualistas o evangelistas. De lo que si estoy convencido es que necesitan poner orden sin dogmatismos y posturas moralistas.  

Parafraseando a Kelsen: “El derecho es el orden coactivo y soberano de la conducta”. Hago votos porque nuestras autoridades al frente del orden, se impongan con la fuerza  cual lucha entre ángeles y demonios, aunque me cueste reconocer como diría Andreotti: “la inconfesable contradicción de perpetuar el bien a costa del mal”. Mi Tamaulipas querido, algún día como a la Riviera Maya,  hasta tus playas llegaré. 


ckarmona@yahoo.com.mx