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Riquelme: ¿reprobado?

Las encuestas son un termómetro que nos permite medir la opinión del público con cierto grado de confianza. La estadística nos permite afirmar, cuando se hace un levantamiento bien hecho, con un buen muestreo y preguntas bien formuladas, que el público aprueba o no una política,  un candidato o el desempeño de un gobernante. Lo que la encuesta no dice, y no tiene por qué hacerlo, es que el ánimo de las personas importa cuando se les pide que evalúen algo o a alguien.  Cuando estamos contentos tendemos a calificar mejor las cosas. Dicho esto, me permito retomar las recientes evaluaciones hechas al alcalde de Torreón Miguel Ángel Riquelme. ¿Es su desempeño lo que determina la evaluación que recibió o es el ánimo de la gente de Torreón?El país atraviesa por una de las peores crisis políticas y de seguridad de los últimos años. Desde la matanza de Acteal en Chiapas en 1994 no recuerdo un evento que haya atraído tanto las miradas de los medios nacionales e internacionales como el caso Ayotzinapa. Tampoco recuerdo un escándalo de la magnitud de la “Casa blanca”; menos, una sociedad tan indignada como la que se ha manifestado alrededor del país desde aquella memorable Marcha del Silencio. Cierto que el Distrito Federal no es todo México, pero también es cierto que la percepción de lo que ocurre en el País es transversal en términos de la opinión pública, que obedece en mucho, a los vicios centralistas de los diversos poderes que radican en el centro del País. En este sentido,  me permito detenerme a pensar ¿pueden aceptar los laguneros de Coahuila los resultados de la evaluación de Miguel Ángel Riquelme por las encuestadoras, así, sin hacer consideración alguna? Estoy convencido que no, pues su trabajo será su mejor juez durante los próximos meses  una vez aclarado el caso de Ayotzinapa y donde la economía tenga recuperación por el bien del País. Al Alcalde Riquelme le queda el tiempo suficiente como gobernante para mejorar y deslindarse de los temas que no son de su competencia y de servidores públicos que no funcionan. Ahora, tendrá que capitalizar los errores y  dificultades que no esperaba para que el resto de su administración,  se dedique a elevar el nivel de vida de los torreonenses. De esta forma, la mala evaluación no necesariamente significa que está teniendo un mal desempeño, sino más bien que con el viento en contra a nivel nacional tendrá que mejorar en lo que a sus capacidades y habilidades políticas compete.Así, me vuelvo a preguntar ¿es la coyuntura o el trabajo lo que le da la calificación que tiene Miguel Ángel Riquelme? Pues más bien son las dos, porque en ningún lugar se pueden tener condiciones perfectas y siempre habrá vientos en contra que la oposición aprovechará para incendiar la paja. Lo  único que tengo muy claro es que los laguneros merecemos políticos que den resultados más allá de la parafernalia y de la demagogia que tanto les gusta abrazar con tufo de politiqueros. 


ckarmona@yahoo.com.mx