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Renunciar y escupir para arriba

“El juego del poder es un juego infinito y complejo, implica manipulación de personas y situaciones en beneficio propio”. Esta definición de Korda sobre el juego del poder viene a colación al saber de la renuncia de Javier Guerrero al PRI. ¿Y porque tendría sentido esta frase? El diputado Guerrero aprendió como buen priista la manipulación a lo largo de su trayectoria de los procesos, métodos y jugadas para nominar candidaturas, de lo contrario, es difícil explicar su permanencia en las elites del poder por tantos años en un juego infinito.

Quienes han acompañado a Javier Guerrero desde alcalde hasta su designación como Subsecretario en la Sedesol, sabrán que la trayectoria del sampetrino estuvo marcada por jugadas magistrales que le han permitido vivir siempre del erario público, jugadas por cierto que hoy desconoce. En este país hay que recordarle a Javier Guerrero que la mejor escuela donde ejercen la línea es en el PRI. ¿Se le olvidó como perdió contra Madrazo y Elba Eshter? 

Cualquier político peca de ingenuo si no acepta los métodos y formas de su partido. Y es que sí algo tienen los revolucionarios es que son autoritarios y verticales en sus decisiones. 

Resulta siempre curioso que las renuncias de los políticos a sus institutos siempre se dan en calendarios electorales y no, en otros contextos como en la fiesta de Santo Tomás por mencionar al patrono de los políticos.  ¿Será el oportunismo?; debe ser, de lo contrario no se entiende el transfuguismo de algunos como el del diputado Javier Guerrero. 

El hombre por su naturaleza política siempre estará en busca de nuevas formas de hacer política, de innovar, de mutarse cuando ve la pérdida de principios ideológicos. Abandonar un partido político argumentando razones ideológicas de fondo es un gran argumento, pero abandonarlo con un discurso sofista y hasta ecléctico señalando decadencia, línea, corrupción y falta de trasparencia es como dirían en mi barrio: “escupir pa arriba” y no me la creo. 


@cuauhtemocarmona