AGORA

Rectora en la UNAM…

La máxima casa de estudios de México y Latinoamérica se prepara para renovar su rectoría después de que el Doctor Narro deje el puesto. Sin duda ser Rector es el máximo logro que  cualquier académico con méritos y con vocación de servicio,  aspira en su trayectoria profesional. 

No obstante, la participación de la mujer en la academia y en la política en México ha estado un tanto en el olvido  por más que los discursos de género aborden que la participación es equitativa e igualitaria. El discurso institucional  sin embargo, ha logrado una articulación diáfana a través del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) pero la evidencia, sigue  demostrando  lo contrario.  

La UNAM, heredera de la Real y Pontificia Universidad de México fundada en 1521 muestra que en  casi 500 años, nunca ha tenido una mujer al frente de su Rectoría como hasta ahora tampoco hemos tenido una mujer al frente del gobierno de la República. Hago votos porque en poco tiempo sigamos los pasos de Alemania, Chile, Argentina y Costa Rica por mencionar sólo algunos. Y así,  podemos sumar cientos de ejemplos donde en nuestro país, la participación de la mujer está ausente en muchos espacios.

Por ejemplo en las ciudades de Durango y Saltillo capital con más de 400 años de historia nunca han tenido una alcaldesa (y no es machismo dirán algunos). En la UNAM entonces, se presenta la esperanza para que por primera vez en 5 siglos una investigadora esté al frente de la máxima casa de estudios, me refiero a la bióloga Rosaura Ruiz con  experiencia académica y  científica.

En días pasados expresó su deseo de ser Rectora “no sólo por el hecho de ser mujer, sino porque soy una mujer con la trayectoria, capacidad, preparación, experiencia y conocimientos necesarios para dirigirla”. Afortunadamente el rol participativo y protagónico de la mujer en la academia y la política empieza a crecer y lo celebro,  no con el ánimo que muchas feministas  desearían pero sí,  con los  resultados que sólo dan ellas,  cuando dirigen y gobiernan con un toque especial por ser mujeres y no, por ser hombres. 

La comunidad unamita representada en el consejo universitario de la UNAM sabrá ser incluyente y plural.

El actual gobierno y los partidos políticos  le apuestan a la participación de la mujer con puntualidad; las universidades no pueden  quedarse atrás. Espero que todo este tiempo  haya sido suficiente  para que la UNAM le  la oportunidad histórica al País y a la sociedad de ofrecer el mejor   perfil idóneo, un perfil con rostro de mujer. 


ckarmona@yahoo.com.mx