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Mi Piano y Nuestro Sistema Político

Recientemente nos reunimos un grupo de amigos en mi casa donde un piano desafinado sirve para portar algunas fotografías y,  por un momento,  me convierte en “pianista”, no importa que sólo toque  tres canciones completas: Bésame mucho, Volver a empezar y Ciudad Blanca; después de eso, argumento que el piano esta desafinado y empezamos a cantar. Tocar el piano no me hace pianista, para ello, se necesita estudiar algunos años para interpretar la música y eso de leer partituras me resulta  muy complejo. Y a todo esto, me surge una pregunta: ¿qué tiene que ver mi piano con nuestro sistema político mexicano? Que está igual de desafinado y al igual que en una Sinfónica donde hay pianos desafinados, el director de orquesta debe  provocar la eufonía con todos sus componentes, pues el papel del  director no es otro que dirigir y escuchar. A él no le corresponde afinar los instrumentos, mucho menos tocarlos. El director es quien tiene la visión; es quien reconoce qué instrumentos se necesitan para reproducir la pieza que quiere llevar al público. Le corresponde dar instrucciones claras y precisas para que cada uno de los miembros de la orquesta haga su parte en el momento que le corresponda y al ritmo que se requiera.La metáfora  me parece adecuada para describir la realidad nacional que estamos viviendo ¿Son los miembros de la orquesta, el director o todos quienes resultan responsables de  nuestra desafinada y  cacofónica  política en  nuestro país?La respuesta no es sencilla. Primero, porque si bien es cierto que la responsabilidad del director es coordinar a los músicos y darles las instrucciones precisas para que reproduzcan fielmente la obra que el director quiere llevar al público, también es cierto que si los instrumentos no están afinados, o los intérpretes no quieren obedecer al director, éste no puede hacer más que cambios de fondo y forma. Por el contrario, si el director tiene una orquesta talentosa, pero no comunica bien sus instrucciones, no importa el virtuosismo de sus integrantes;  la orquesta estará desafinada. ¿El presidente tiene la culpa de lo que nos está pasando o son los miembros de su “orquesta”, quienes no están haciendo bien su trabajo? ¿Quién tiene la responsabilidad de la cacofonía que es hoy por hoy,  nuestro sistema político mexicano?El País no se construye desde la crítica a la cacofonía, se construye tocando los instrumentos y teniendo buenos ejecutantes. Sí el Presidente es el Director político de este gran País, le queda la  oportunidad para  demostrarque México no puede seguir de luto con los más de 70 mil muertos y 20 mil desaparecidos del sexenio pasado, más la suma de nuestros 43 normalistas.  Prendo una veladora para que la fuerza lo ilumine, a pesar de que muchos las prenden,  para tratar de incendiar el País.  


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