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Los Oscar y el cine mexicano I

El domingo pasado se llevó a cabo la 86 entrega de los Premios de la Academia: la entrega de los Óscar. En esta edición, tres mexicanos fueron reconocidos con el máximo galardón que otorga la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas. De todo este gran acontecimiento, me surge una reflexión como mexicano que le interesa el cine Mexicano. ¿Qué significa para el público nacional, para la industria  y para la sociedad en general que tres mexicanos hayan ganado la máxima estatuilla del cine de Hollywood? Mi reflexión, en dos partes:
De acuerdo con un estudio de opinión elaborado por Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), el 30.7% de la población con teléfono en su vivienda opina que la obtención del Óscar por esta tercia de connacionales es un logro colectivo de todos los mexicanos, mientras que el 58.3% opina que es un logro personal de cada uno de ellos. ¿Y cómo no pensar así? Alfonso Cuarón ha desarrollado la mayor parte de su carrera fuera de México.  Desde 1990 comenzó a enfocar su trabajo como director fuera de nuestro país, y desde “Y tu mamá también” (2001), no hace cine en  México. Lo mismo ha sucedido con Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro, cuyas últimas películas de cine mexicano datan del 2000 (“Amores Perros”) y del 2001 (“El espinazo del diablo”, coproducción México-España) con apoyos del Gobierno a través del IMCINE.
Esto no significa que la única forma de hacer cine comercial exitoso sea abrazar el exilio y adherirse a las fórmulas para hacer cine hollywoodense. El 2013 fue un excelente año para los mexicanos en lo que respecta al cine, pues no sólo se exhibieron producciones extranjeras en las que diferentes connacionales  triunfaron, sino que producciones mexicanas, dirigidas por mexicanos encontraron el éxito en el mercado nacional e internacional. En este año el top 10 histórico del cine mexicano cambió dos veces, primero cuando “Nosotros los Nobles” desplazó a “El crimen del padre Amaro” como la película mexicana más vista de los últimos doce años y después cuando “No se aceptan devoluciones” desplazó a su vez a “Nosotros los Nobles”.
Es común escuchar entre quienes forman parte de la industria cinematográfica mexicana que el cine mexicano no es taquillero y que el público preferirá el cine hollywoodense, así como las decenas de desventajas que presenta la cinematografía nacional frente a la de los Estados Unidos. Sin embargo, los datos duros desafían estos supuestos…


ckarmona@yahoo.com.mx