AGORA

Olla de presión

El estudio de la fuerza política de los sindicatos fue el tema de investigación en mis tiempos de postgrado. Hoy, la teoría me quedó rebasada por la realidad al ver los métodos de  presión que la CNTE realiza frente  al gobierno. Recordando a Maynaud, Von Byme, Sartori entre otros, vuele a míel análisis del chantaje, la vacilación, el sabotaje y la fuerza de aquellos que pareciera quieren ver instaurado el anarquismo. El sindicalismo en México por su composición después de la revolución,  logró formar a las instituciones y ser parte de ellas al grado tal de codirigir el gobierno y a  las instituciones, de tal forma que no era ajeno ver a líderes sindicales inmersos en el Consejo de Administración de Pemex, o en el recién concluido programa nacional de Carrera Magisterial. Sin embargo, la relación con las fuerzas políticas de facto que en todos lados existen,  están provocando al orden y al Estado de Derecho. No es admisible que en dos que tres patadas paralicen la avenida más importante de este gran País. Sigo siendo optimista que la crisis actual del gobierno se debe más a la falta de competencias y capacidades de los hombres cercanos al presidente que la percepción de crisis y parálisis gubernamental.    Gobernar la patria de la Ñ  no es gobernar  Toluca o Zacazonapan (con el respeto que se merecen mis amigos del Estado de México).Sin embargo, si los cambios no se empiezan a notar de manera estructural quizás las reminiscencias del modelo  corporativista que impulsó al viejo PRI, hoy pueden padecer y ser  rehenes  del chantaje, la vacilación y la simulación perfecta. El PAN intentó con el Sindicato Mexicano de Electricistas poner orden a las relaciones de facto con los sindicatos, pero,  le faltaron otros gremios como la Coordinadora que el actual gobierno debe de afrontar sin miramientos y con responsabilidad.La Secretaría de la función pública en el marco del combate a la corrupción debe pugnar por abrir las finanzas de los sindicatos a la sociedad, junto con el IFAI.   La corrupción, el enriquecimiento ilícito y sobre todo el papel que juegan muchos sindicatos en el desarrollo y progreso de México deja mucho que desear. La autoridad debe poner orden, la fuerza del Estado sigue viva como corolario de la legitimidad de quien gobierna, lo demás, es vacilación, simulación y chantaje, una mezcla toxica, cuando de estallar la olla de presión se trata.  


ckarmona@yahoo.com.mx