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Noche de paz, noche de amor

Esta noche los Católicos celebramos con júbilo el nacimiento de Jesucristo el cual, inspira a la política en muchos campos, por no decir en todos a que se trabaje por la paz, y con amor; Los católicos aceptando su mensaje   desde una  perspectiva  teológica o,  de ese  primer motor como lo explica San Agustín. Y es que el pensamiento Cristiano sigue vigente impreso en los evangelios donde reconocemos a Jesucristo como al gran Maestro inspirador de valores y principios universales que después de dos mil años siguen vigentes como la igualdad, justicia, reconciliación, solidaridad, orden, respeto, paz, etc.
Santo Tomás centra su obra  en la Política,  como ciencia arquitectónica influenciado por la escuela Aristotélica y  Judeocristiana,  define a esta como “la principal de todas las ciencias prácticas y la que dirige a todas, en cuento la considera el fin perfecto y último de las cosas humanas, que se ocupa del bien común, que es mejor y más divino que el bien  de los particulares”. Y es que la doctrina social de la iglesia expone las obligaciones de los gobernantes de promover y defender todos los derechos humanos y buscar el bienestar de todos en especial el de los pobres, y para encontrar ejemplos sólo basta con darle una repasada a los evangelios para encontrar esa carga de justicia social, que los demócratas partidos cristianos han canalizado a través de su oferta política de manera clara.
Y es que  la política recibe una inmensa carga del pensamiento social de la Iglesia. En ese sentido  hay dos mandamientos que en este momento se me vienen a la mente: No robarás y no matarás. Cuantos ladrones políticos en la historia reciente han  robado al erario público amasando inmensas fortunas sirviéndose de los bienes públicos, o cuantos por negligencia e ignorancia a través de políticas públicas mal implementadas han contribuido a una guerra mal planteada (contra el narco), y que hoy al gobierno actual le cuesta enmendar un planteamiento mal enfocado.
Sin duda,  la conmemoración del nacimiento de Jesucristo ofrece un  momento especial para renovar las esperanzas de que los políticos deben y tienen que enfocar sus esfuerzos en el servicio, entendido este como la herramienta que hace y logra que la sociedad pueda vivir tranquila y en paz como aquella noche en Belem. La paz hoy en día es el gran reto, principalmente en una región como la nuestra donde la ausencia de la seguridad, brindada por las autoridades tiene que ser recuperada, más allá del discurso demagógico que sobra y tiene a la sociedad hasta el hartazgo. Hago votos porque el cristianismo, que nace y se renueva como en esta noche, renueve las fuerza y energía de quienes deben y tienen que ofrecernos noches de paz, noches de amor.


ckarmona@yahoo.com.mx