AGORA

Un México con hambre…

En días pasados recordaba una canción  brasileña  “Aguas de Marzo”, una canción para mí  llena de esperanza y alegría por ser quizás precisamente en Marzo,  cuando en México entra la primavera. Hoy, ejerciendo mi libertad de expresión, que espero no sean tan cuestionada  y,  abusando de este espacio  espero abril con un dejo  de insatisfacción por ser cuaresma. Un tiempo reflexivo para quienes desde la fe, conmemoramos  la muerte y resurrección de Jesucristo.

Ayer, los católicos de América celebramos un año más de la muerte de Monseñor Romero, el obispo de los pobres, el teólogo de la liberación, aquél que  dejó los lujos y la parafernalia protocolaria que tanto les gusta al clero católico  en América Latina, por los más necesitados.

Aquellos Salvadoreños que vivieron bajo la opresión y la injusticia donde aquel país podría llamarse Pandemonium, pues en El Salvador de Romero, todo era tinieblas.

Que contrariedad, llevar como País el nombre de Jesucristo, y haber padecido los infiernos de Dante.  

Absurdo y aberrante.Anteayer los priistas celebraron el aniversario de la muerte de Colosio, sin embargo, a diferencia del aniversario de la muerte de Romero, que fue amenazado de resurrección como él  bien decía, y que generó  un movimiento de bases sociales que articularon un cambio en El Salvador, Colosio sólo nos recuerda que México, en muchos aspectos sigue igual.

Salvo que Usted estimado lector, pueda refutar aquellas palabras del Magdaleno  sonorense: “Veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso; de comunidades indígenas que tienen la gran fortaleza de su cohesión, de su cultura y que están dispuestos a creer, a participar, a construir nuevos horizontes”.“Veo un México con hambre y con sed de justicia.

Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”.Hay muertes con significado. Quienes creemos en la resurrección,  éstas conllevan un futuro con esperanza como la de Jesucristo. Otras muertes, como la de Colosio, para muchos significan fincar esperanzas en la mentira,  porque seguimos teniendo como diría Colosio: Un México con hambre y sed de justicia. 


ckarmona@yahoo.com.mx