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Marchar por la evaluación

La libertad de expresión sin duda es el aliciente de cualquier espacio democrático. Sin libertad,  las ideas se ven catapultadas por la opresión en regímenes autoritarios de allá los que mandan y acá   los que obedecen. En  Venezuela o Cuba por poner ejemplos antidemocráticos  sus ciudadanos son perseguidos por expresar sus ideas con libertad.  

Es mi deber, desde mi constructo profesional actual  volver a tocar un tema que resulta de una trascendencia importante en la actualidad: La evaluación en la educación. Resulta que en México la cultura de la evaluación brilló por su ausencia dentro del sistema educativo nacional y arrastramos grandes deficiencias en la formación de nuestros educandos.

Somos los últimos lugares en matemáticas y comprensión de lectura dentro de los países de la OCDE y aún muchos se preguntan: ¿Para qué sirve la evaluación?Desafortunadamente muchos maestros  han aprovechado la evaluación como el  pretexto de  protesta e insulto a quienes han puesto su esfuerzo en generar mejores condiciones de aprendizaje en nuestros educandos.  

El día de mañana, en la Comarca Lagunera de Durango se tiene programada  una marcha contra la reforma educativa, específicamente contra la evaluación.

Quizás mis coterráneos maestros no saben que la evaluación es justa y favorece el crecimiento y reconocimiento de su labor, una evaluación con una solvencia técnica como nunca antes se había presentado en el País, y sobre todo,  en un marco transparente y justo.

Cuando las plazas se vendían o bien se heredaban  la evaluación de nada servía pues el sistema educativo estaba  limitado por el sistema político a los pies de los gobernadores y líderes sindicales. Hoy, los maestros tienen su partido político (Nueva Alianza). 

En el pasado fueron muchos los maestros que sirvieron de comparsa en movimientos políticos, grillas y estructuras al servicio de partidos políticos. Nuestra niñez exige maestros comprometidos con la educación  la cual debe ser apartidista y sin distingo alguno donde la gratuidad con calidad impere en el supremo derecho a la educación. 

Estoy convencido que maestro que no se evalúa se devalúa. Durango y Coahuila son dos estados que mantienen un nivel educativo acorde con los retos de la reforma educativa, amén de los esfuerzos que llevan a cabo  los maestros Laguneros. Protestar contra la evaluación puede ser un derecho respetable, pero el máximo derecho exigible según la Constitución y la Suprema Corte es el derecho a ser evaluados.

Esa sería la mejor marcha. Una marcha en favor de la evaluación. 


ckarmona@yahoo.com.mx