AGORA

Manlio-Manía

El destape de Manlio Fabio Beltrones para dirigir al PRI  renovó en muchos  priistas la esperanza de  adherirse a un proyecto. El sentido de pertenencia grupal en los priistas es fundamental y genético. Sí algo tienen los militantes del tricolor  es el sentido dicotómico de: estás conmigo  o contra mí; aunque simulen abrazos de afecto donde  te sientes sofocado o aturdido por la fuerza del saludo. (Ejemplos  locales,  acudir a la Majada o al Posada del Rio a desayunar)

La llegada de Beltrones  representa una polisemia política muy interesante cuando de experiencia y respeto al gen institucional del tricolor se apela.

Así, podemos ver que todos los sectores corporativistas y organizaciones anexas al PRI  le rinden culto y veneración como Tlatoani; poco les falta para emularlo  a Moctezuma  llevándole huachinango  fresco de Veracruz. 

Hablar entonces sobre la llegada del Villajuarence -un sabio de la vieja escuela para muchos- que   rompe con los  esquemas de los tecnócratas,  quienes  justifican: la  pobreza, la subida del dólar frente al peso, la inseguridad galopante, la magia del chapo, y una desaprobación presidencial histórica, vuelve a Beltrones,  como un  Ignacio Zaragoza listo para defender a Puebla de los malditos franceses. 

Pero yo me pregunto: ¿Qué esperaríamos la sociedad que no  rinde culto y pleitesía a esos modelos decimonónicos  de veneración y servilismo? 

Una mejora en las condiciones de gobernabilidad de quienes cultivaron la “sana” distancia con el gobierno.

Nos guste o no, el PRI gobierna y  son el partido en el gobierno,  que por cierto,   no estamos mejor que cuando  el ex presidente Felipe Calderón les trasladó el poder. 

Recuerdo que una amiga panista cuando Fox ganó la Presidencia y designó a Reyes Tamez al frente de la SEP decía enfurecida: “¿Quién es Reyes Tamez para los panistas?”Quizás mi amiga,   demasiada doctrinaria y dogmáticano comprendió  la decisión del presidente Fox,  la cual estoy seguro se motivaba, en la construcción de acuerdos y  amarres con el  SNTE, afortunadamente hoy,  superados con la reforma educativa. 

Los tiempos han cambiado y sin duda la crisis que se vive  en todos los partidos debe aprovecharsepara replantear una agenda política esférica, donde todas las fuerzas se sumen y se tenga como  centro a la sociedad,  que reclama y exige mejores condiciones de vida.  

La gente ya no come clavos. 

Las fuerzas políticas  necesitan encauzar sus metas a los canales de crecimiento y desarrollo que nos imponen  las agendasglobales  de los países más desarrollados. La renovación próxima en las dirigencias del  PRI-PAN-PRD,  alienta a que cambien sus métodos y formas de hacer política, centrando sus agendas en la participación social,  y en una verdadera reconstrucción del tejido social, sin simulaciones ni parsimonias, esa sería la mejor manía más allá de personajes y partidos. 


ckarmona@yahoo.com.mx