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Intereses culturales en Torreón

La comunidad cultural en México tiene al menos un ingrediente que la hace única de cualquier colectivo, agrupación o ente que está inmerso en la política: sus demandas, las cuales son parte inherente de la sociedad que a través de las manifestaciones artísticas, genera cambios y transformaciones a través de eso que llamamos cultura, entendiendo a esta como  el conjunto de modos de vida y costumbres en cualquiera de las bellas artes.
Y si a eso le sumamos los vertiginosos cambios que nuestras sociedades exigen y demandan en su entorno a quienes hacen política, la convivencia se convierte en un campo de batalla cuando los intereses no fluyen en el mismo sentido, y ante ello, se presenta el caos y el conflicto que atomiza la construcción de acuerdos y de buenas prácticas  que buscan el consenso y el bien público que es prioritario en las políticas incluyentes.
Además, sí le sumamos una vigorosa relación entre quienes construyen y fomentan el arte y la cultura en un espacio político, la cosa se complica atendiendo que la dirección de la cultura es de quienes dirigen y no, de quienes la hacen y la fomentan lo cual podría parecer cierto, sin embargo no lo es del todo.
¿Y por qué digo esto? En la pasada administración federal  tuve la oportunidad de servir a la Comunidad Cinematográfica como Coordinador General en el IMCINE y de esta comunidad aprendí que si algo saben es de cine, y quienes dirigen deben estar sensibles a lo que pasa en el cine, de ahí, que casi todos los directores que ha tenido el IMCINE son cineastas porque conocen a su comunidad la cual es compleja y complicada, y cuando no, se dan malas decisiones como cuando al Ex -Presidente Fox publicó un acuerdo para vender los  Estudios Churubusco o la Cineteca Nacional. Los extremos y la barbarie de la cerrazón.
Esta reflexión me surge, por la percepción que se transmite de que las autoridades culturales en Torreón son inflexibles y arrogantes ante una comunidad vigorosa y demandante. Sin embargo, tengo que reconocer que la mejor política cultural es la que incluye y suma, donde los intereses de unos, sontambién los intereses de otros. La transversalidad de intereses entre autoridades y actores es fundamental, de lo contrario pareciera que hay “otros” intereses ajenos que no son genuinos y reales. La Laguna, y en especial Torreón se distingue por su Comunidad Cultural rica. Hago votos porque el entendimiento y la cordura arropen a quienes dirigen y hacen cultura, más allá de los egos y prepotencia que suele atrapar a muchos artistas e intelectuales, y por supuesto a los políticos.


ckarmona@yahoo.com.mx