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Evaluarnos: a la báscula

Tenemos que reconocer que los Mexicanos carecemos de una cultura de la evaluación, la ausencia de, es como un cáncer que nos ha colocado en la estadística mundial en los últimos lugares en muchos temas, en otros, somos los primeros  en obesidad y corrupción.

Y es que la evaluación, entendida como el conjunto de herramientas y técnicas para demostrarnos en donde y cómo estamos en diversos  aspectos de la vida; nos  hemos pasado la evaluación  por el arco del triunfo. 

Sin ir más lejos: ¿Cuántos de nosotros tenemos en casa una báscula, un termómetro,  extinguidor, o una alcancía, una caminadora o un manual de nutrición? No hay cultura de la prevención, del ahorro, de la salud, etc. De ahí, cuanta obesidad, sobre-endeudamiento, mala salud, y un sin número de calamidades que disminuyen nuestra calidad de vida para demostrar lo sencillo que es medirse y los beneficios que resultan de la evaluación. 

Y en educación, estamos peor, pero afortunadamente es un tema que se ha venido construyendo desde principios de la década, y que hoy, ocupa una agenda central dentro de las políticas públicas en educación, teniendo como centro la escuela.

En ese sentido, la reforma educativa centra su política en la evaluación de la educación, la cual está comprometida a ser incluyente, diversa, multicultural y transparente. Las historias de  plazas heredadas y/o vendidas al mejor postor han sucumbido al concurso y la competencia.

De las promociones a puestos directivos,  quedó el compadrazgo y el nepotismo en el olvido. Estoy convencido que sin evaluación,  no hay mejora ni perspectiva que nos aliente a cambiar lo que no funciona y a transformar la educación con todos sus componentes.

Impulsando: 1) Desarrollo de sistemas de información, 2)difusión y uso de resultados,3)emisión y ejecución de directrices y 4)regular los procesos de evaluación.Aunado a lo anterior, tenemos cada vez más una creciente demanda social de información sobre los efectos de la evaluación, con una marcada convicción  de que las escuelas y el sistema educativo en su conjunto deben responder a las demandas que ciudadanos y sociedad nos plantean. 

Son muchos quienes creen que la evaluación  se ha usado solo con carácter administrativo, o que es un mecanismo punitivo en contra de los maestros. Grave error pensar estocuando el sentido de la evaluación es coadyuvar a elevar la calidad de la educación desde la formación y el acompañamiento.

La evaluación está corriendo en todo el País salvo en dos entidades. Ahora falta que también nosotros empecemos a evaluarnos en todo aquello que podamos mejorar.

Revertir las cifras será un esfuerzo mayúsculo cuando no hay una cultura de la evaluación. Por cierto: ¿tiene báscula en su casa?, pues la mejor educación formativa es la que se imparte en casa.  


ckarmona@yahoo.com.mx