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Desánimo y alegría santista

Varias noticias en estos últimos días han llenado los diarios con títulos que reflejan   mucha desgracia, sangre, corrupción, dolor  y todo aquello que se le parezca a un escenario casi dantesco. Hay días, como diría Benedetti  que: “abro el diario con el corazón en la boca como si aguardara de veras que mi nombre fuera a aparecer en los avisos fúnebres”(balada del mal genio) y es que en realidad,  los acontecimientos fortuitos o no de la semana pasada a quienes tenemos la esperanza de que las cosas deben cambiar,  nos vuelven a tocar la puerta del desánimo donde muchos políticos siguen colgando cuadros, mientras la casa se incendia. 

La tragedia que viven nuestros hermanos del norte del país, principalmente en Acuña, el enfrentamiento en Tanhuato, Michoacán  donde perdieron la vida 42 presuntos delincuentes y un elemento de la policía federal que suman 43, los mismos que nos recuerdan a los 43 normalistas desaparecidos, la muerte repentina de dos excelente políticos la semana pasada: Juan Molinar Horcasitas y Sebastián Lerdo de Tejada,  nos dan cuenta de nuestra fragilidad como humanos de que nunca estaremos preparados para lo imprevisto e inesperado, dos sinónimos que difícilmente encuentran respuesta en nuestra lógica.  Qué grandes testimonios  nos arrojan este tipo de acontecimientos.

Estoy convencido que no hay departamento de protección civil en el mundo que éste preparado para enfrentar la tragedia y la muerte.

Las otras ausencias,  que nos reubican en nuestra condición humana, en nuestro carácter terrenal el cual todos, sin excepción encararemos algún día, sin importar raza, sexo o ideología taladran en nuestra mente los 43 muertos de la semana pasada y nuestros 43 normalistas desaparecidos.Mientras tanto,  de manera irónica en la Comarca Lagunera la afición santista está de fiesta, se prepara para recibir a los Gallos del Querétaro, encuentro deportivo donde el equipo nuestro tratará de buscar su quinto campeonato en la tierra en que vencimos el desierto y cultivamos el espíritu.

Durango y Coahuila se ponen la  camisa de nuestro equipo lagunero, reflejo de la esperanza, que nos sostiene a flote para seguir creyendo, para mantener la fe, donde por 90 minutos 40 mil almas olvidarán la tristeza que se vive en muchos rincones del País, con un entusiasmo y ánimo  de vernos una vez más campeones, a pesar del desánimo que esta noche cubriremos con mucha alegría. 


ckarmona@yahoo.com.mx