AGORA

Cabalgar la prosperidad

Sí algo tenemos los mexicanos, es el uso de la parafernalia para festejar y conmemorar actos que nos identifican de una manera muy singular. En ese sentido,  y conmemorando el natalicio de nuestro Gran Octavio, por cierto, nuestro muy festejado Paz, me viene a la mente que: “Toda la historia de México desde la Conquista hasta la Revolución puede verse como una búsqueda de nosotros mismos, deformados o enmascarados, con instituciones extrañas y de una forma que nos exprese”. Y nuestra historia, deformada o enmascarada en cada tiempo y en cada sistema, la contamos y la imaginamos de tal modo que nos sale un nacionalismo único, sin contar la pirotecnia, el tequila, la banda y  el mariachi.
 Así, en días pasados festejamos en la Comarca Lagunera los 100 años de la toma de Gómez Palacio con  “La cabalgata de las batallas de la Laguna”, donde los políticos se dieron cita para festejar y montar a Caballo, cual revolucionarios a imagen y semejanza de aquellos que lucharon por la opresión y la dictadura en un País donde la desigualdad era inmensa, partiendo que  el 80 % era analfabeta, y sólo en Durango Capital, había una carrera Universitaria (por cierto), la de Jurisprudencia.
Aquella comunidad Lagunera que no sobrepasaba los 100 mil habitantes en tiempos de la Revolución, hoy, es de más de 1 millón 400 mil habitantes con un desarrollo universitario ejemplar, y una sociedad que floreció en el desierto habida hoy en día,   de un desarrollo sustentable a través de una zona metropolitana que se antoja competitiva ante el descuido concurrente de algunos gobernantes. El Desarrollo en las capitales de Saltillo y Durango son  inmensamente palpables,  en contraste principalmente con Lerdo y Gómez Palacio.
Recordar pasajes de la Revolución nos refrenda el pasado de lucha de aquellos que construyeron el modelo democrático del cual hoy gozamos.Las bases de la revolución sin duda son los pilares  del estado social de derecho que hoy los mexicanos tenemos. La pasada Cabalgata sin duda nos recuerda ese pasado rico que exige cambios sustanciales, donde aún tenemos analfabetas funcionales, colonias sin pavimento, maestros sin dar clases, liderazgos políticos autoritarios desde las capitales, barrios sin agua,  y un sin número de males que aún los laguneros padecemos, entre ellos la inseguridad. Celebro que nuestros Gobernadores, Alcaldes, políticos y amigos se suban al caballo y echen a andar por un momento al Pancho Villa que todos los norteños llevamos dentro, y más cuando se tiene el valor y la habilidad ecuestre para hacerlo,  pero más voy a celebrar,  cuando apunten con visión estratégica, el rumbo y plan de una región que tiene todo para elevar su nivel de vida, donde en los indicadores vayan proyectando una región pujante, esa sería para mí  la mejor cabalgata por nuestra región. Cabalgar la prosperidad; La batalla contra el subdesarrollo y estancamiento funcional.


ckarmona@yahoo.com.mx