AGORA

Basta del chantaje y la vacilación

La medida emprendida por el Gobernador Gabino Cué con relación a desaparecer el Instituto Estatal de Educación Pública  de Oaxaca (IEEPO) es a todas luces un mensaje de orden y autoridad sobre un poder fáctico que ha hecho mucho daño al sistema educativo estatal en su conjunto, y sobre todo,  a la niñez que estudia en escuelas públicas en el estado de Oaxaca.  Nadie podrá dudar del poder electoral y de movilización  que representó la CNTE en Oaxaca sin importarles  la educación como el tema de fondo. De ahí, por muchos años la CNTE coordinó, manejó, dirigió e hizo con la educación lo que quiso teniendo como interlocutor, a una autoridad que tal como  describió Tirso de Molina en su obra “el burlador de Sevilla y convidado de piedra”, mostrando que la fe en el Sistema Educativo Estatal, sin obras permaneció condenado.


Además, la reforma educativa en marcha articulada por el Secretario Chuayfette con su experiencia política tuvo que articular de la mejor manera la transición del chantaje y la vacilación, por el respeto irrestricto a la normatividad, que ningún secretario de educación, al menos desde Miguel Limón se habían propuesto desarticular.  Quienes hemos estado de cerca en el tema de la reforma educativa, podemos sostener que es sin duda la reforma de reformas dentro de este gobierno federal. No existe un desarrollo sustentable que no se base en un sistema educativo nacional sólido, plural, abierto y competitivo teniendo como centro al maestro, al educando y a la escuela. En ese sentido, era absurdo entender una reforma educativa en un sistema federal sin la concurrencia de todos, Oaxaca era la excepción permitida.


Celebro la decisión de las autoridades, ahora resulta importante no bajar la guardia ante el chantaje, la vacilación, la expropiación del sentido de víctima, y sobre todo,  del derecho ganado a tener como rehén a la sociedad oaxaqueña  que está harta   de una organización  que actúa al margen de la ley.


El derecho es un orden coercitivo que se debe cumplir y hacer cumplir. Todos los maestros en México para ingresar, permanecer, ser reconocidos  y promoverse deberán evaluarse como estoy seguro empezará en Oaxaca.


La cultura de la evaluación en México ha llegado para quedarse, las resistencias son de aquellos que le apuestan a la suerte, la improvisación y sobre todo a la mediocridad. Somos un País que necesita evaluarse en todo, de lo contrario seguiremos estando en los últimos lugares en muchos aspectos, entendiendo a la evaluación, como la más importante herramienta que nos proporciona le evidencia para mejorar y emprender el verdadero desarrollo. Basta del chantaje y la vacilación.


ckarmona@yahoo.com.mx