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Ayotzinapan: ¡Ya basta!

Esta tarde, me viene a la mente algo que leí en el muro de mi recordado Maestro Salomón Atiyhe que a continuación transcribo: “Si no hay vivos que venguen a los muertos, estos se levantarán de sus tumbas clandestinas para marchar con sus gargantas llenas de pólvora y de polvo. ¡Oh traidores a la Patria!, que le hacen a mi pueblo, que tienen en la cabeza y en su corazón; generación de víboras. Quiera Dios que la sangre no llegue a todos los Estados porque todos estamos indignados. Deben renunciar todas las autoridades ineptas que estén coludidas. ¡Oh Dios, creo que debemos marchar con los muertos!, pues muertos estamos ya si no hacemos nada”El rapto  de un grupo de 43 humildes  normalistas que desaparecieron el 26 de septiembre de este año en un ambiente extraño, invade esta noche mi espíritu cristiano de pensar y repensar que este tipo de acontecimientos sólo pueden obedecer a fuerzas extrañas,  donde el maligno se manifiesta a través de la maldad secundaria, sin embargo, poco importan mis saberes demonológicos cuando podredumbre y asco me dan,  aquellos que con el poder político de la fuerza cometen delitos y aquí, no pasa nada. En vez de una Biblia, necesito un  dramamine.Guerrero es a todas luces, un estado invadido por un cáncer que al igual que Michoacán, está inundado de violencia y  desorden que  campean sin disimulo alguno. Según  datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública en 2012 se presentaron más de 2,000 homicidios en los últimos tres años y casi 500 secuestros. Para agosto de este año,  ya se habían presentado 81 casos de privación de la libertad. Lo más preocupante es que las autoridades locales y estatales, las mismas encargadas de garantizar la  integridad física participan de estas atrocidades.Las voces de la Sociedad Civil llaman a evaluar a los policías, a limpiar los cuadros mediante la aplicación de los exámenes de control de confianza. Para agosto de este año, de acuerdo con datos de los Centros Estatales de Evaluación y Control de Confianza, el 87% de los policías municipales en Guerrero habían sido ya evaluados. ¿Y los involucrados en este crimen? ¿Por qué se les permitió encargarse de la seguridad en la entidad?Sin duda es aberrante que este tipo de situaciones se presenten en nuestro país. Hemos pasado de una guerra contra el narcotráfico infructuosa e ineficiente, amén de los fantasmas que aún conviven con nosotros como el fatídico dos de octubre, a la inverosímil y kafkiano como lo acontecido con los normalistas.  El Estado no puede estar fallando cuando su principal función es garantizarnos bienestar y seguridad, ¿entonces?Corresponde  exigir a las autoridades que los cuerpos policiales actúen conforme a derecho, que se aseguren de que el crimen organizado no se adentre en sus cuadros,  que cumplan con la función última del Estado: garantizar la integridad física del ciudadano. Al Estado le corresponde cumplir con el contrato social. No puede haber ni un muerto más, no merecemos gobernadores como Ángel Aguirre, debemos levantar la voz y decir, ya basta. 


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