DE BUENA FUENTE

La otra violencia en Tamaulipas

“No hay lugar más seguro que las escuelas”, decía en abril pasado el subsecretario de Educación Básica, Jorge Guadalupe López Tijerina.

Casi un mes después, un niño encontró la muerte en la secundaria a la que iba. No fueron balas perdidas, fueron golpes en la cabeza.No fueron sicarios, fueron sus compañeros de clases.

Cuando parece que en Tamaulipas ya se ha visto todo, sucede luego algo peor.Parece que no se termina de tocar fondo. 

¿Será que la violencia está generando más violencia?Niños matan a otro niño y para algunos el tema obliga a discutir la reducción de la edad penal.

Para otros en cambio y quizá son mayoría, el tema es castigar la cadena de omisiones en que habrían incurrido los profesores.  

Finalmente era su deber cuidar al alumno.

¿Lo hicieron? Héctor Alejandro Méndez ahora está muerto.

Tenía apenas doce años.

Iba a primero de secundaria. 

Cuatro niños le hicieron el juego del “columpio”.

Lo arrojaron y sufrió golpes mortales en la cabeza.

Del caso platiqué con un experto en Derecho Penal, el licenciado Eustacio Reyes.

Desde su punto de vista, contra los menores no se puede proceder pero sí contra los profesores e incluso contra los padres de los niños implicados.

Contra los docentes en tres vías: cárcel, juicio civil e inhabilitación para dar clases. 

Es materia de un juzgado penal, de un juzgado civil y de la Dirección General de Profesiones.

En esta última, para cancelar la cédula profesional de los docentes titulados y pedir que no se expida la de la maestra de español que se encontraba a cargo del grupo cuando ocurrieron los hechos y que luego se supo que ni titulada está y que su contrato era temporal.

El licenciado Eustacio, que además es presidente de la Barra de Abogados, me dijo también al consultarlo que además de un proceso penal contra los mentores, se les puede demandar civilmente por daño moral y perjuicios. 

Me explicó que los padres de la víctima pueden también llevar a juicio civil a los padres de los niños responsables.

El pago a cubrir sería incalculable… los acusados (padres de agresores y maestros) podrían perder hasta su casa y sufrir embargo de sueldo.

Y aunque el daño, lamentablemente, es irreparable, porque nada va a devolver la vida al pequeño, quizá puedan hacerlo para sentar un precedente importante.

Esto no se debe repetir.

La propia Secretaría de Educación de Tamaulipas debe actuar contra el funcionario que incurrió en alguna omisión al grado que el bullying se está saliendo de control.

Hay también fallas ahí y el horno no está para bollos.

El origen del bullying se da en dos vertientes.

La primera inicia en el hogar, donde los padres no inculcan valores a los hijos.

Ahí da comienzo la formación de ellos.La segunda radica en la ausencia de los temas de valores en las escuelas de todos los niveles. 

Se debe impartir materia de civismo y valores en todos los grados para contribuir a disminuir el maltrato escolar.

Y poner frente a grupo a maestros responsables.

De escalofrío la declaración de la profesora de español ante el Ministerio Público. 

“Héctor se levanta jugando, riendo y manifestó que lo arrojaran hacia arriba otra vez”… “Eran sus amigos”. Juzgue usted.