DE BUENA FUENTE

No hay quien ponga orden en el PAN

Que se fue del partido porque no aguantó la humillación que supuestamente recibió de quienes eran sus compañeros de bancada.

Que responsabilizaba al coordinador del grupo parlamentario Enrique Rivas y a Juan Patiño si algo le pasaba, pues dijo haber recibido amenazas.

Que le exigieron que se retractara de decir que fue golpeado por Patiño por haber saludado el Escudo de Armas de Tamaulipas.

Que deja el PAN y que todos los demás partidos le ofrecen cobijo, pero será independiente hasta decidir bajo qué siglas buscará refugio.

Todo esto lo dijo el diputado José Salvador Rosas Quintanilla, quien representa al distrito I de Nuevo Laredo norte. El conflicto en la bancada panista del Congreso local, se da justo cuando hay una elección federal en puerta, que no es un proceso cualquiera. Se trata de la antesala de la elección local de 2016, en que se elegirá gobernador, diputados y alcaldes.

Según observadores políticos, ese año el PRI podría estar en la elección más reñida de su historia y la coyuntura puede llevar a la alternancia política.  No se puede descartar que, si les ofrecen opciones viables, los tamaulipecos decidan apostar por equilibrios y contrapesos, tan sanos en cualquier lado y necesarios para la democracia.

Si Acción Nacional quiere asumirse como una opción competitiva, debe empezar por mostrarse ante el electorado como una propuesta confiable. Pero si están de la greña, entregados al sistema o en franca exhibición de ambiciones personales, difícilmente lograrán posicionarse en el ánimo de los votantes, tan flagelados éstos por los problemas que el mundo entero conoce.

Primero está el 2015, que pone en juego la renovación de la Cámara de Diputados. Tamaulipas tiene ocho distritos.

Pero de sus resultados dependerá en gran medida la toma de decisiones. Definirá empoderamientos y descartes de cara al 2016.

En las últimas elecciones, el partido azul tuvo algunos avances. De tomas del edificio sede y demandas penales, Acción Nacional transitó a diez curules en el Congreso local, dos senadurías, seis de ocho diputaciones federales de mayoría y ocho alcaldías, Nuevo Laredo y Matamoros, las más importantes.

Numeralia que deberá superar la nueva dirigencia estatal.

El saldo era también de unidad. En lo que cabe, las cosas marchaban bien en el grupo parlamentario, cuya coordinación fue encomendada en su momento a Enrique Rivas.

No se dieron divisiones como ahora ocurre.

Sin embargo, aún no transcurría un mes de quedar acéfalo el partido y empezaron a surgir desencuentros entre los legisladores de la fracción.Nadie fue capaz de parar el pleito y el pasado miércoles el diputado Salvador Rosas se declaró independiente, tras su conflicto con Juan Patiño.

Se rompió la armonía y tranquilidad en el partido. Las  cosas empezaron a descomponerse y parece que es solo el principio.

¿No habrá alguien que restablezca el orden y la unidad que se mantuvo hasta hace muy poco tiempo? ¿Así o más falta de liderazgo?

Dicen que el secretario general en funciones de presidente del Comité Directivo del PAN en Tamaulipas, Pablo  Cantú Hinojosa extraña a José Alberto López Fonseca.