DE BUENA FUENTE

¿Quién podrá defendernos?

Cuando se creía haber visto todo en Tamaulipas, llega un mando policiaco en estado de ebriedad a hacerse cargo de la seguridad de la zona conurbada.

Venía a cuidarnos el angelito. Era el cuarto mando en cinco meses. Ya hasta extrañamos al general Marines. Con eso le digo todo.

Pobre sur de Tamaulipas. Aquí lo mismo se inundan decenas de miles de habitantes por una “lluvia sorpresa”, que de repente un automovilista es tragado por la tierra, explota un registro de CFE en el centro de Tampico, o va usted a cenar a un restaurante y lo asaltan.

La inseguridad no cesa en el estado.

Pero acá en Tampico, Madero y Altamira, ya se perdió el decoro. Eso de que llegara un jefe policiaco a hacer su trabajo bajo los influjos del alcohol, sorprendió a propios y extraños.

El 22 de julio le decíamos en este espacio que los robos y asaltos se habían convertido en una verdadera calamidad.

Que negocios de diverso giro, bancos, ciudadanos, taxistas y hasta turistas habían sido atracados en ese mes.

Que no se entendía esta falla siendo Tampico y Madero el mayor atractivo turístico de la entidad. La seguridad debe ser una prioridad siempre, pero en vez de cuidar a la gente, el entonces mando de seguridad, se ponía a criticarla y a decir que debían ayudar a detener delincuentes.

José Marines tachaba de miedosos a los  tamaulipecos y reprochaba que los ciudadanos no sabían distinguir entre una pistola de juguete y una de verdad.

Tras ello, se fue. Estaba desde octubre del 2014 y se le removió en julio de este año.

Después vinieron Juan Adolfo González Valentín, Alberto Ceballos Ortiz y Luis Miguel Tecautl González. Este último, no duró ni 24 horas tras ser captado en un video al presentarse a trabajar en estado inconveniente. Fue dado de baja “por faltas administrativas en el ejercicio de sus funciones” según el comunicado oficial.

Y ¿qué cree?

El escenario, al mes de noviembre, es el mismo.

Los robos y asaltos siguen siendo una verdadera calamidad. Ciudadanos a pie, en transporte público o privado, comercios, bancos, restaurantes, domicilios, industrias, son atracados.

La población no se siente protegida. Hasta en la iglesia le roban. Y es que no hay estrategia que valga, si no hay un buen jefe al frente.

Ayer, la alcaldesa de Tampico Magda Peraza, dijo que se necesita a una persona que se consolide en el puesto, y que la mayoría de los designados son foráneos y desconocen el territorio.

No hay continuidad.

A su vez, el secretario del Ayuntamiento de Altamira, Israel Hernández Villafuerte, pidió seriedad en la designación del coordinador regional de seguridad pública.

La delincuencia no para. La inseguridad sigue doliendo a Tamaulipas, especialmente al sur del estado.

Continúa prendido el foco rojo..