DE BUENA FUENTE

¿Y los mainerenses?

Si cualquiera de nosotros estuviéramos en su lugar, quizá habríamos hecho exactamente lo mismo, lo cual no significa que debemos perder nuestra capacidad de asombro ante esta expresión de la política en Tamaulipas.

El caso Lázara Nelly quizá ayuda a explicar porqué la oposición no ha logrado representar una opción viable para gobernar el estado y la mayor parte de los municipios. 

La ciudadanía tampoco le ha encomendado el control del Congreso local. Si bien es cierto que en política nada es para siempre y las circunstancias pueden cambiar en las elecciones que vienen, podría ser porque el castigo en las urnas, pudo más.

Y no porque se haya elegido la mejor oferta.

Así se ganan muchas veces las elecciones, sino es que siempre. 

¿Alguien le ha dado voz a los electores de Mainero que votaron por Lázara Nelly González Aguilar?Nos echamos un clavado a las estadísticas del Instituto Electoral de Tamaulipas y vimos que el pueblito tenía en 2013, un total de 2 mil 670 ciudadanos inscritos en la lista nominal.

De éstos, el día de las elecciones acudieron a las urnas 2 mil 199, es decir el 82.36 por ciento que habla de una participación bastante aceptable. 

Fue el segundo municipio de Tamaulipas donde más gente votó.

El primero fue Miquihuana con 86.33 por ciento. Mainero rebasó por mucho el promedio de participación estatal, que fue de 48.13 por ciento. 

Es decir, cuando solo cinco de cada diez ciudadanos iban a votar, en Mainero lo hacían ocho y únicamente dos se abstenían.

El pueblo habló. ¿Esto no le significará nada a la ahora diputada federal?471 mainerenses se abstuvieron de ejercer su derecho que a la vez es una obligación.

De las personas que sufragaron,  1 mil 167 lo hizo por la candidata del Partido Acción Nacional.

1 mil 014 apoyó al candidato del Partido Revolucionario Institucional, Manuel Esteban Muñiz Treviño.Hubo 2 mil 181 votos válidos y 18 nulos.

Lázara no ganó por una abrumadora mayoría, pero finalmente ganó y es lo que cuenta.Ahora que la joven panista deja la presidencia municipal para volver a la curul que tenía desde 2012 como diputada federal, puede no ser ilegal lo que hace. 

La autoridad judicial-electoral competente lo determinará.

Pero tampoco es, desde luego, una acción que deba aplaudirse, sobre todo en un partido que le gusta hablar de ética y de moral.Y a propósito, el presidente del PAN en Tamaulipas, Alberto López Fonseca, haría bien en ofrecer, por lo menos, una disculpa a los electores de Mainero por no respetar su voluntad expresada en las urnas.

El pueblo, que optó por un gobierno panista, luego de que la autoridad era priista, llevó a Lázara a la alcaldía, no a la curul C-051 de la Cámara de Diputados.

¿Para qué sirven entonces las costosas elecciones en aras de una pretendida democracia que termina anulada, cuando la voluntad de los políticos se antepone a la voluntad ciudadana?