DE BUENA FUENTE

Seis décadas de inequidad

Han pasado 60 años desde que la mujer obtuvo el derecho de votar y ser votada.Seis décadas y al día de hoy aún sin los frutos esperados.

El saldo sigue siendo de inequidad.Las mujeres son mayoría en el padrón y acuden más que los hombres a las urnas.

Su sufragio es determinante.Sin embargo, pocas son las mujeres en la toma de decisiones.

En Tamaulipas sólo hay dos mujeres en el actual gabinete estatal.

Pero en el sexenio anterior no había ni una.

Ahí la llevamos.Y de 36 legisladores en el Congreso del Estado, 12 son del género femenino.Ahí se ganó un espacio, pues hace tres años llegaron 11.

Le digo, ahí la llevamos.En alcaldías el avance es un poco mayor.En las 43 administraciones municipales salientes, había sólo dos damas al frente.Suman siete en los gobiernos actuales.De tres senadores tamaulipecos en la Cámara Alta, sólo una es mujer.

Anteriormente había dos, aunque una de ellas estaba supliendo a un varón que falleció.

En la Cámara de Diputados, había cuatro damas tamaulipecas en la pasada legislatura y ahora son cinco. Actualmente ninguna entidad está gobernada por mujeres.

En el Congreso de la Unión, el promedio de legisladoras en ambas Cámaras es de 37 por ciento en estos momentos.

El 17 de octubre de 1953 fue una fecha histórica para nuestro país, pues las mujeres dejaban de ser ciudadanas de segunda para convertirse en protagonistas de la vida democrática de México.

A partir de entonces pudieron acceder a las urnas, y a las posiciones de poder.Desde esa fecha, en la Cámara de Diputados ha habido 6 mil 325 hombres y mil 119 mujeres, una proporción de 17 por ciento en seis décadas.

Y sólo seis gobernadoras, de entre más de 50 millones de mexicanas.

El género tiene mucho que aportar a la vida política de nuestra ciudad, estado y país.

Las mujeres son más de la mitad de la población. No deben seguir subrepresentadas.

Por ello fue una buena noticia la iniciativa de Enrique Peña Nieto para que el 50 por ciento de las candidaturas a puestos legislativos sean para mujeres.

De aprobarse, los partidos se verían obligados, sí, obligados a la igualdad en estas postulaciones.

Hay quienes cuestionan, por qué tiene que venir un presidente 60 años después a defender un derecho femenino ganado pero no reclamado.No deja de ser un paso, pero el camino aún es largo.

Faltan más oportunidades en otros ámbitos, comenzando por educación y empleo.

¿Cuántas mujeres ocupan puestos directivos? Muy pocas.Sin embargo, para la reflexión deben quedar también opiniones como la de la ex legisladora local Lucirene Alzaga: “Esto no es tanto un asunto de género, sino de esforzarte por hacer las cosas mejor cada día”.

Y de la diputada federal Amira Gómez: “La vida productiva de una sociedad no es un asunto de género… es el entorno, la preparación y la circunstancia la que nos va a permitir estar a la altura de las expectativas”.

El reto es que la cantidad vaya de la mano con la calidad. Y demostrarlo.