DE BUENA FUENTE

2015, año político

Y 2015 ha llegado, con su carga de retos y desafíos para nuestro país y estado.

En la arena política, este año se estrena árbitro electoral y veremos qué resulta de las nuevas reglas del juego.

La renovación de la Cámara de Diputados será una prueba de fuego. Además habrá elecciones en 17 estados.

Ahí, “se busca evitar la injerencia de gobiernos locales” y que candidatos ciudadanos puedan participar. Veremos.

Sobre esto último, el primer saldo es pobre. De solo 122 interesados, 70 no cubrieron los requisitos legales para ser candidatos sin partido.

Tamaulipas pinta un escenario interesante para el análisis político.

El partido en el gobierno no entregó buenas cuentas en 2012 y ahora tiene la presión de revertir resultados, pero las condiciones no son las óptimas para lograrlo.

En los anteriores comicios federales, los tamaulipecos votaron mayoritariamente por el Partido Acción Nacional, expresando así una mayor confianza en Josefina Vázquez Mota para la presidencial.

A la ola azul se subieron los candidatos a senadores y diputados federales, por ello ahora se tiene a Maki Ortiz y Francisco Cabeza de Vaca  en la Cámara Alta y a Germán Pacheco, Marcelina Orta, Alejandro Llanas, Humberto Prieto, Glafiro Salinas y Carlos García representando a los distritos de mayoría en la Cámara Baja.

Que el PRI perdiera la elección presidencial en Tamaulipas, así como la de senadores y seis de ocho distritos fue un verdadero golpe al orgullo tricolor hace tres años. 

¿Se sacarán la espina? No la tiene fácil Rafael González Benavides.

La competencia política es de resultados y los tiempos actuales no son precisamente los del carro completo y el ocho de ocho de Ricardo Gamundi. 

En la federal intermedia, el PRI tiene más en juego. Sería letal volverle a dar números rojos a Enrique Peña Nieto, cuando ahora más que nunca el primer priista del país necesitará compañeros de partido en la Cámara de Diputados, para que le ayuden a jalar la carreta en la segunda mitad de su mandato.

Además de las buenas cuentas que debe dar a Peña Nieto, el priismo tamaulipeco se juega la antesala de la sucesión gubernamental, y eso sí que debe inquietarlos.

Los números del 2015, construirán el 2016. Apuntalar proyectos o derrumbarlos, mantendrá expectante a la clase política y escépticos a los ciudadanos.

El PRI tendrá que seguir lidiando con desempleo y violencia y el PAN apostando a esos temas, como en el sexenio pasado ocurría a la inversa.

Habrá que estar pendientes del impacto de las reformas estructurales en el crecimiento económico, la productividad y la competitividad del país.

El tema energético es un gran tópico. Según los expertos del IMCO, enfrentará retos importantes derivados de la percepción del estado de derecho débil del país y de los bajos precios del petróleo, pues  la rentabilidad de algunos proyectos no es la misma que la de hace apenas dos meses.

¿Qué, de Tamaulipas, sin el boom energético tan esperado?

Pero mientras la reforma empieza a dar frutos, a paliar la cuesta de enero con los golpes al bolsillo que implica.

Feliz 2015. Gracias por leernos.