DE BUENA FUENTE

Yarrington, aquel 1998

En el libro Acceso al Poder, del escritor Evaristo Benítez Castro, se lee cómo fue armando Tomás Yarrington Ruvalcaba su equipo político aquel año de 1998.

Refiere que si bien ganar la elección interna era un paso definitivo y necesario, en la práctica Yarrington requería del consenso del priismo estatal, sin cortapisas.

Pese a la sospecha de que Antonio Sánchez Gochicoa y Oscar Luebbert le siguieron el juego, a fin de debilitar a Marco Bernal, las circunstancias políticas exigían restañar las heridas de los grupos que disputaron la elección interna.

Bernal se había negado a validar el triunfo de Yarrington, no así los dos citados.

El candidato reagrupa entonces al priismo estatal, sumando con actitud de franco incluyentismo: Luis Enrique Rodríguez Sánchez, Ramón Durón Ruiz (+), Bladimir Martínez Ruiz, Álvaro Villanueva Perales, Rafael Díaz Piñeyro, Álvaro Garza Cantú, Francisco Adame Ochoa, entre otros priistas que tenían identidad con Marco Bernal y Enrique Cárdenas González.

No obstante, añade el texto, vendría a continuación otra ruptura entre grupos políticos locales, pues para elegir candidatos a alcaldes también se optó por una consulta a la base, ideada para validar el dedazo del jefe político en turno.

Un ejemplo del divisionismo fue que en la capital del estado cinco levantaron la mano: Enrique Cárdenas del Avellano, Isidro Ruiz Sandoval, Octavio González García y Gerardo Campos Martínez. Fue el primero el que llegó a la meta.

En Matamoros y Altamira se optó por postular a dos personajes que habían perdido la elección en 1995: Homar Zamorano Ayala, ex secretario particular de Manuel Cavazos, y Sergio Carrillo Estrada (+), ex coordinador de Copladet, quienes se sacaron la espina en 1998, pues esta vez sí ganaron. Enfilados a la jornada electoral de octubre de 1998, Manuel Cavazos Lerma propuso a casi todos los candidatos a las 43 alcaldías y a las 19 diputaciones de mayoría, además de las 13 plurinominales.

A Mante envió de candidato a su también secretario particular, Javier Villarreal Terán. 

“Por estas fechas es incorporado como presidente del Comité Estatal de Financiamiento del PRI un joven empresario victorense que estaba destacando en el ramo de la construcción. Ingeniero civil de profesión, Eugenio Hernández Flores fue una de las primeras piezas que el precandidato Yarrington incorporó a su propio equipo. Su tarea concreta fue recabar fondos para la campaña constitucional de octubre. Aquí inicia justamente el joven ingeniero su carrera política partidista que lo llevaría pronto, a niveles insospechados”. Continuará...