DE BUENA FUENTE

Serenos, morenos... ¿morenos o “prietos”?

Si Morena hiciera castings en Tamaulipas en busca de prospectos viables para lanzarlos como candidatos a alcaldes, diputados y senadores el próximo año, no la tendría sencilla.

Si va en busca de políticos respetables, será una tarea complicada; el partido de Andrés Manuel López Obrador tendría que fijarse muy bien a quien acepta en sus filas.

Debe ver a quién postula para un cargo de elección popular; puede ser que algunos elementos pesen más de lo que sirvan.

Tras la experiencia con Eva Cadena, el Movimiento de Regeneración Nacional tendría que ser especialmente selectivo de los perfiles que admita.

Se enfrenta a un reto de congruencia. Si propone “un cambio verdadero”, no puede ofrecer al electorado a quienes formaron parte de un sistema que dejó a un estado en ruinas.

Sería hasta una falta de respeto. De esos se cansó el ciudadano. Contra esos emitió un voto de castigo el pasado 5 de junio.

La gente ya no los quiere. El partido debe tener filtros implacables.

Sin embargo, al día de hoy en Tamaulipas Morena no tiene cuadros propios, listos para entrar a una contienda donde el PAN tiene la fuerza económica de su lado y todas las demás ventajas que da el ejercicio del poder.

Tampoco tiene la estructura necesaria.

Los de Morena no deben apostar a la sola figura de Andrés Manuel y dejar que la inercia haga su labor. Tendrían que, desde ahora, empezar a mover a sus mejores miembros, para que la ciudadanía los conozca; de otra forma, sería imposible colocarlos en el ánimo de la gente en el corto periodo de campañas.

Tienen también la labor de convencer a las fuentes legales de financiamiento, de apoyar su proyecto. Agilizar la afiliación y la estructura.

La otra opción que tienen los de Morena es dejar que ex priistas, ex perredistas y resentidos de otras siglas tomen el control de su partido en la próxima elección.

Serenos, morenos. Tanto en candidatos, como en financiamiento. Como primer requisito para entrar a Morena, los interesados tienen que renunciar al partido en que estaban militando.

Pero la renuncia no significa la llave a una candidatura. Tendrán que ser evaluados.

En los próximos días continuarán renunciando los priistas al partido que los mantuvo vigentes en la función pública. Lo primero a revisar sería, si no pesan más de lo que sirvan.

Tan solo en Madero, ya se apuntan para que Morena les dé la candidatura a la Presidencia Municipal: Alfredo Pliego, Jesús Suárez Mata, Adrián Oseguera, Erasmo González Robledo y los que se acumulen.

¿Será que este tipo de perfiles desplacen a quienes se la han jugado con AMLO desde su juventud?

Ahí tiene usted a Carmen Cerrillo Muñoz, excandidata a la alcaldía por la citada ciudad y quien conoce al Peje desde su época universitaria. Su formación y perfil profesional no le pide nada a aquellos.

¿Son morenos o “prietos”?