DE BUENA FUENTE

¿Paloma palomeada?

Paloma Guillén regresó ayer a Tamaulipas. La tampiqueña más cercana a Enrique Peña Nieto -¿su mayor ventaja o su peor desventaja?- estuvo esta vez en Reynosa poniendo en marcha el programa Bienvenido Paisano.

A la subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, se le ve muy contenta cuando le toca venir a un evento oficial a su estado. 

Mientras tanto, parece ser que en Tampico no hay quien le haga sombra como prospecto para disputar la curul federal, porque el PRI carece de cuadros femeninos con un currículum como el suyo.

Y es que por alguna razón, el tricolor en la entidad no ha dejado crecer a sus mujeres. Inercia que ahora forzosamente tendrá que cambiar porque se hizo ley el reparto parejo de candidaturas.

Para muestra el caso de Magda Peraza, priista de toda la vida, de plano tuvo que cambiar de partido para convertirse en la primera mujer que gobernó Tampico. Aunque después volvió a las andadas.

Una vez, la profe me dijo en entrevista:

“Injustamente me pidieron que renunciara a la Secretaría General del PRI local porque iban a renovar antes de tiempo el comité municipal, cuando yo quería ascender a la dirigencia y contaba con el respaldo de la militancia. Y luego, recibo otra respuesta negativa a la solicitud de considerarme para la candidatura a la alcaldía. Me llaman para decirme que no seré yo postulada y que me sume a otro. Ahí manifiesto al gobernador (Eugenio Hernández) que esta ocasión yo no estaba dispuesta y prefería dejar hasta ahí mi carrera política, porque si trabajaba para otro estaría yo misma faltándome el respeto, no fue fácil tomar la decisión”.

Pero volviendo al tema Paloma, cuyo nombre es realmente Mercedes del Carmen Guillén Vicente, ella es uno de los contados casos en el priismo tamaulipeco donde una mujer ha avanzado.

Dos veces presidenta del Congreso del Estado, diputada federal, procuradora de justicia, secretaria general de gobierno y actualmente subsecretaria en la Segob.

Quizá no es para presumir haber sido parte del gabinete de Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, pero en su caso, no se le recuerdan escándalos o un expediente manchado. De Marcos, ella prefiere no tocar el tema por decisión familiar.

¿Será Paloma la palomeada? ¿Hay alguna otra en el PRI? No es por exaltarla; refleja la única carta competitiva que tiene el tricolor en Tampico, porque el partido no se ocupó de preparar al género para la igualdad que viene.

En política nada está escrito, y lo mismo pueden enviar a una candidata con otros atributos, por así convenir a los intereses del partido, o más bien, a los intereses en turno.

Porque eso de la democracia interna y la convención de delegados sólo es parte del show.

Quién sabe si haya planes más de fondo para Mercedes del Carmen y lo que pese no sea tanto su perfil, sino que la vean en su tierra.  Por lo pronto, los señores de los partidos no tendrán de otra. A empoderar a las mujeres.