DE BUENA FUENTE

¿PRI contra PRI?

El 2016 nos alcanzó y Tamaulipas vive ya lo que parece ser una lucha real por la gubernatura.

Nada que ver con las simulaciones de hace 6, 12 y 18 años, en que el PRI hacía campaña por mero trámite.

Y es que esta contienda promete una auténtica medición de fuerzas.

Para los observadores políticos, el proceso electoral del 5 de junio va más allá de una disputa por el estado.

Entra al juego la sucesión presidencial del 2018.

Tamaulipas representa en ese contexto un papel importante. Por algo coincidieron ayer aquí los líderes nacionales del PRI y del PAN, Manlio Fabio Beltrones y Ricardo Anaya.

El dirigente tricolor, se hizo presente en el Congreso del Estado para atestiguar la entrega de la Medalla al Mérito  “Luis García de Arellano” al empresario Ramiro Garza Cantú, por su aportación al desarrollo económico del estado.

Previo a la ceremonia que reunió en la sede del Poder Legislativo a la clase política priista, a Beltrones se le preguntó sobre la versión que se escucha de que el PRI negoció Tamaulipas con el PAN.

¿Alguien se imagina a Manlio diciendo “efectivamente”?...

Obviamente tachó de falso el trascendido, como las encuestas, dijo, del Gabinete de Comunicación Estratégica.

(Dentro del propio partido, se dice que hay a quienes no conviene el triunfo del candidato cercano al secretario de Hacienda Luis Videgaray, por aquello del 2018).

(¿Tamaulipas sería para él?)

A Manlio Fabio también le preguntaron qué tanto van a pesar los procesos en Estados Unidos contra los ex gobernadores Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, tema que eludió.

Da la impresión que, en la lucha por la gubernatura de Tamaulipas, el PRI no tiene en Acción Nacional a su principal adversario.

¿El mayor enemigo del PRI es el propio PRI?

En los municipios, hay priistas inconformes por la manera en que se decidieron candidaturas a alcaldes.

Son cuadros que han trabajado en las buenas y en las malas con el partido.

Y ahora se sienten agraviados, porque no se les tomó en cuenta y ni siquiera se ha tenido la atención de enviarles un saludo.

Sin embargo, muchos de ellos sí apoyarán el proyecto de Baltazar Hinojosa, por lealtad y respeto, solo a él.

En las canchas locales, alguien no hizo su chamba y la operación cicatriz no se efectuó como se debía haber hecho.

Se lidiará con el vacío de liderazgo político que hubo hasta antes de elegir a Balta.

Eso es adentro, ¿y afuera?

A la tarea de convencer a un electorado molesto por la inseguridad y la falta de empleo.