DE BUENA FUENTE

¿Su Matamoros querido?

De Matamoros ha salido buena parte de los políticos que ha dado el PRI.  El ex gobernador de fama internacional Tomás Yarrington. Su antecesor y hoy senador Manuel Cavazos.

El diputado federal Marco Bernal. El secretario de Organización del PRI nacional, Baltazar Hinojosa.

El presidente nacional de la Fundación Colosio, Adrián Gallardo.

Del gabinete estatal, son oriundos de la tierra de Rigo Tovar: Herminio Garza, secretario general de Gobierno. La secretaria de Desarrollo Económico, Mónica González. La subsecretaria de Gobierno, Lupita Flores.

Aunque no es profeta en su tierra, también está el matamorense Simón Villar, secretario de Educación del Estado de México.

Del PRI Tamaulipas, viene de aquella frontera, el dirigente estatal, Rafael González Benavides.

De Matamoros, ex alcaldes como Mario Zolezzi, asesor de la campaña de Chuchín de la Garza.

Homar Zamorano, ex presidente estatal del tricolor y ahora  delegado del CDE en Reynosa.

Y también, los ex alcaldes Erick Silva y Alfonso Sánchez. Este último, pidió al Congreso en 2011, investigar al primero; su antecesor.

Sánchez Garza demandó reabrir las cuentas de Silva Santos, por presuntas irregularidades. Dijo que no sería tapadera de nadie.Señaló corrupción y hasta pidió juicio político. Ahí quedó todo. Luego a Erick lo hicieron coordinador en la Secretaría General de Gobierno.

Después resultó Alfonso el señalado de malos manejos, por parte de su sucesora panista Leticia Salazar. En 2013, la presidenta municipal se quejó de  hallar obras inconclusas, una abultada nómina y hasta cirugías estéticas con cargo al erario.

Los matamorenses ya habían gritado en las urnas su rechazo al tricolor, seguramente eso le echó más leña al fuego. Y no se aplicó control de daños. En noviembre de 2014, las cosas fueron más allá, cuando Erick Silva resultó  con una investigación estadounidense por presunto lavado de dinero y fraude. Ya no pudo contender, como pretendía, por la diputación federal el 7 de junio.Tampoco hubo control de daños.

En enero de 2015, el PRI lanzó entonces a Daniel Sampayo, ex secretario de Tomás Yarrington.Pero la cúpula tricolor no lo n buenos ojos… y otro proyecto se cayó.

El candidato sería Jesús de la Garza, un político bonachón pero no el tiburón que requería el PRI en su distrito más complicado.Al día de hoy, no hay señales de que el tricolor vaya a recuperar el terreno perdido.

Y lo peor es que, habiendo tanto político priista de allá, lo siguen dejando solo. Es como si pusieran distancia, para no salpicarse de resultados que podrían ser adversos.

Pero siendo oriundos... por la fama que arrastran… por lo que han hecho… o dejado de hacer… todos tendrían su parte de responsabilidad en un momento dado.