DE BUENA FUENTE

Geño y Tomás

Así se leía en The New York Times, la nota de Elisabeth Malkin el pasado fin de semana:

“El ex gobernador del estado fronterizo de Tamaulipas ubicado al noreste de México, Eugenio Hernández Flores, ha sido acusado por cargos de lavado de dinero en el sur de Texas, dijeron el viernes los fiscales.

Los cargos se derivan de las denuncias formuladas por una Corte Federal de los Estados Unidos que señala que el sr. Hernández había recibido sobornos, mientras fue gobernador de 2005 a 2010.

El sr. Hernández, de 57 años, es un fugitivo, pero llamó a un programa de radio de México el viernes para declarar su inocencia.  El gobernador anterior, Tomás Yarrington, también enfrenta cargos de tráfico de drogas y blanqueo de dinero. Él, también, sigue siendo un fugitivo”.

A la información sobre “Geño” también se podía acceder desde la página del PRI nacional, en la síntesis del monitoreo noticioso de la Secretaría de Asuntos Internacionales del Comité Ejecutivo Nacional del tricolor, en este link:

http://www.internacionales.pri.org.mx/Articulos/Articulos.aspx

Para quienes viven fuera de este estado y país, resulta incomprensible que, la supremacía priista, esté hoy más viva que nunca en estas tierras, como si su blindaje fuera a prueba de escándalos de ex gobernadores.

Quizá esto se deba a la capacidad de los priistas de mantener articulada su estructura.

Y a la incapacidad de la oposición, el PAN, para ser más exactos, en representar  una opción confiable para los tamaulipecos.

El azul no ha logrado mostrarse como una alternativa seria.

Es un partido que no se ha esforzado por armar una estructura sólida. Ni siquiera convence a sus ex alcaldes de continuar dentro de la militancia.

Sus dirigencias y estrategas no han sabido siquiera detonar un voto de castigo a su rival político, pese a ser su principal apuesta para alcanzar su tan anhelada alternancia del poder en Tamaulipas.

Hoy por hoy, no los ven como la solución a los problemas que el estado padece. A ver qué sucede en 2016. 

Hay que ver, también, si el PRI aplica un control de daños para que el tema de los ex gobernadores no le rebote en las urnas.                                                                    

Por lo pronto, el 7 de junio, los tamaulipecos votaron mayoritariamente por el tricolor, cuyos candidatos, como en sus mejores tiempos, arrasaron con todo.

Los votantes optaron por personajes, que en su mayoría han estado políticamente ligados a los gobiernos de quienes ahora son perseguidos por autoridades de EU.

Para ello, bastó con que de casi 2.5 millones de tamaulipecos, se tomaran la molestia de ir a votar tan solo 1.1 millón de ciudadanos, el 44.2%.

Dicho en otras palabras, decidieron diputados 4 de cada 10 electores.

Tamaulipas sigue rehuyendo las urnas y el abstencionismo es la principal arma tricolor para ganar elecciones.

¿Tomás y Eugenio impactarán el 2016?