DE BUENA FUENTE

Fondo Metropolitano (Segunda y última parte)

La Zona Metropolitana del Sur de Tamaulipas y Norte de Veracruz no se puede, ni se debe disolver.Tampico, Madero, Altamira, Pánuco y Pueblo Viejo conforman una región indivisible.Fue declarada Zona Metropolitana por decreto, por  gestión del entonces diputado federal por Tampico, José Rábago y aprobado en base a un análisis socioeconómico donde intervinieron Conapo, INEGI y Sedesol.

Al no haber comisión técnica y por consiguiente proyectos concretos propuestos por la misma, el dinero se reparte entre las zonas metropolitanas que sí  entregaron proyectos.La cantidad de recursos va en función del número de habitantes  que tiene cada región.Se sigue observando desconocimiento de las reglas de operación.Hace falta la comisión biestatal.

Sin considerar a Veracruz, no se puede avanzar.Sin nombrar o establecer la comisión, mucho menos.Las buenas intenciones no han bastado.No se está estudiando el fondo del Fondo Metropolitano.En el incumplimiento de las reglas de operación está el gran candado. Y leyendo un poco las mismas, vemos que el Instituto Metropolitano de Planeación (Imeplan) nada tiene que ver.

El no acceder al Fondo Metropolitano, ¿no vendrá a ser casi lo mismo que un subejercicio de recursos públicos?En enero de este año, el ex diputado José Rábago opinó en una entrevista que a fin de evitar que se siguieran perdiendo los recursos del Fondo Metropolitano urgía ponerse a trabajar en la definición de proyectos para el 2014.

Como era éste el último año de ejercicio de los anteriores alcaldes, era importante que dejaran encausadas las gestiones, aunque no fueran ellos quienes cortaran el listón de la obra. “EL QUE SE ENOJA PIERDE”“El que se enoja pierde”, decía Joaquín Hernández Galicia, recuerda el licenciado Eustacio Reyes Hernández, quien fuera su abogado durante mucho tiempo. “Aprendí muchas cosas de él como persona, una persona que adoraba a su familia, y, como líder, pues en la actualidad hay quienes puedan manejar masas, pero pocos que puedan ser líderes”, comenta.  La Quina promovió diversos juicios en defensa de los intereses de los jubilados.

Quería recuperar bienes del sindicato petrolero, que él afirmaba eran propiedad de los trabajadores retirados y los quería repartir entre ellos.Quería incluso reactivar algunas “tiendas de consumo”.

Decía que los sindicatos eran para la defensa real de sus miembros y no como se manejan actualmente. “Decía que el petróleo es de los mexicanos. Creía que nuestro país no necesita manos extranjeras para el éxito de la economía”, recuerda el jurista.El ex dirigente pensaba que México puede con sus propios recursos hacer crecer la producción y exportación de petróleo.