DE BUENA FUENTE

Deciden diputados 2 de cada 10

De seguir este domingo la tendencia del 60% de abstencionismo en los comicios federales intermedios, tendríamos diputados electos por 2 de cada 10 votantes.

Es una estimación, analizando estadísticas de participación ciudadana y los porcentajes con que han ganado quienes accedieron a la curul.

De continuar la apatía, la molestia, la ignorancia o la flojera de la mayoría de las personas que integran la lista nominal, seguirán siendo unos cuantos quienes decidan por todos nosotros.

Gana quien más votos acumule.

Sin embargo, tendríamos otra vez diputados electos legalmente, pero sin legitimidad.

Bastaría que el 20% los elija. Asumirían la curul aunque no hayan votado por ellos 8 de cada 10.

¿Esa es democracia?

¿Cuántas de las pocas personas que van a sufragar, piensan, encima, anular el voto como muestra de desprecio a la clase política?

¿Será castigo el no votar?

¿Será el voto nulo la mejor opción? Materia de otro análisis.

Pero por ahora, enfoquémonos en participación y abstencionismo.

En la elección federal intermedia de 2009, votó el 43% de los tampiqueños.

En este octavo distrito, el diputado electo entonces (no citaré nombres, ni partidos por respeto al periodo de reflexión) ganó con el 42%de los votos.

De un total de 260 mil 245 ciudadanos en la lista nominal, lo llevaron al triunfo apenas 47 mil 681.

Equivale al 18.3% que en el redondeo crece al 20%, equivalente a 2 de cada 10 personas.

En la federal intermedia de 2003, acudió a las urnas también el 43%de los electores.

El ganador tuvo 48% de los sufragios a su favor.

Es decir, de 218 mil 899 en lista nominal, solo 45 mil 391 votaron por él.

O sea, el 20.7% que para efectos de estadística electoral, se queda en 20%.

En las intermedias federales sólo se elige a los miembros de la Cámara Baja, y suelen tener menores niveles de participación que las presidenciales, donde además de mandatario de la nación y diputados federales, se vota por  senadores.

El INE atribuye la baja participación en las intermedias a que estos comicios se perciben como una práctica rutinaria e incapaz de movilizar a grandes franjas del electorado y generar los cambios deseados por muchos.

Lo cierto es que refleja el hartazgo, repudio y desconfianza hacia la clase política, pero a la vez, la irresponsabilidad de una sociedad inmóvil, que solo se la pasa quejándose del gobierno y de sus legisladores.

Y son éstos, la gran mayoría de los ciudadanos del país.

¿Volveremos a tener legisladores electos por 2 de cada 10 ciudadanos?

¿Nos enfilamos a una crisis de legitimidad debido a la baja participación?

Como si no suficiente el fantasma del abstencionismo, ronda también el fantasma del voto nulo.

(Ahora el porcentaje de voto para los partidos, se mide excluyendo el porcentaje de voto nulo).

¿Cómo esperar grandes cambios, si no empezamos por nosotros mismos?