DE BUENA FUENTE

Baltazar y Cabeza de Vaca

Tamaulipas vive un capítulo importante en su historia. 

El 5 de junio, se elegirá gobernador, diputados y  alcaldes.

No será una elección cualquiera. A decir de los analistas, por primera vez habrá una real competencia.

En las anteriores disputas por la gubernatura, el PAN no pareció oponer resistencia al embate de la maquinaria priista.

Éste es el primer ingrediente inédito. Dentro y fuera del estado, se percibe que el PAN, ahora sí, va en serio a la pelea por la sucesión gubernamental.

Su meta: la alternancia. Sacar del Palacio de Gobierno al PRI y sus 86 años de historia en Tamaulipas.

Y el PRI, su apuesta, gobernar el estado otros seis años, conservar la mayoría en el Congreso y ganar el mayor número de municipios.

El priista Baltazar Hinojosa Ochoa y el panista Francisco García Cabeza de Vaca registraron su candidatura y esperan el banderazo del árbitro electoral para  arrancar campaña el 3 de abril.

También hizo lo propio por Encuentro Social, Abdíes Pineda y siguen PRD, Movimiento Ciudadano, Morena, PT y el independiente.

Los observadores políticos focalizan la batalla entre la alianza (conformada por el PRI-PVEM-Panal) y Acción Nacional.

En el PAN, José Julián Sacramento en los comicios del trágico 2010 y Gustavo Cárdenas en los años 1998 y 2004, no fueron precisamente unos feroces opositores para el PRI. 

Gustavo, quien ahora se la juega con Movimiento Ciudadano fue derrotado por el priista Tomás Yarrington en 1998, al obtener 234 mil 986 votos contra 484 mil 567 de este último. El PAN reincidió seis años después al volver a lanzar a Cárdenas Gutiérrez al ruedo. Esta vez contra el priista Eugenio Hernández. El marcador, 339 mil 573sufragios contra 621 mil 692.

En los más recientes comicios por la gubernatura, el panista Sacramento sacó 339 mil 457 votos, contra 678 mil 410 del priista Egidio Torre Cantú, quien fue el candidato tras ser asesinado su hermano Rodolfo.

Según las estadísticas del Ietam, el PAN no ha sido competitivo en la elección de gobernador, pero  ha logrado ganar al PRI las tres últimas contiendas presidenciales en la entidad.

¿El PRI mantendrá la inercia de ganar las elecciones locales? ¿Su sólida estructura y su voto duro le alcanzarán?

¿El PAN logrará “venderse” como una opción confiable para alternar el poder en la entidad? Y, sobre todo, ¿será capaz de sacar a votar a toda esa masa que se abstiene y que es quien tendrá el poder de mover la balanza a favor de uno o de otro? Esto está por comenzar.