DE BUENA FUENTE

Acuario y minipuerto

Desde la expectativa de poder generar un área de oportunidad para el desarrollo integral del sur de Tamaulipas, parece ser que el acuario ya no ofrece un atractivo para la región.

La inauguración del mayor y más moderno acuario en la Ciudad de México, de Grupo Carso, hace que el añorado y tardado proyecto similar en la zona conurbada haya perdido competitividad y, por consiguiente, rentabilidad.

Este tipo de proyectos son de influencia regional. Ahora existen el acuario de Veracruz y el de Corpus Christi en el Golfo, a los cuales se añade el de la capital del país.  

Antes de esto se tenía una población potencial de visitantes de la región centro-noreste de 35 millones de personas, misma que con el nuevo acuario se verá disminuida significativamente para que dicha infraestructura sea rentable.

Dicen los que saben de este tipo de construcciones, que probablemente para finales de 2016 no haya iniciado aún la anhelada obra.Se haría necesario cambiar la estrategia y plantear otro tipo de infraestructura que ofrezca una nueva oportunidad de variables del rubro turístico y de esparcimiento.

Por otra parte, en la reciente visita de Enrique Peña Nieto a la zona, quedó claro el panorama sobre las inversiones en materia de infraestructura portuaria.

La apuesta es incrementar la rentabilidad de las instalaciones y su adecuación a las nuevas condiciones en materia marítima portuaria (puertos industriales, dimensión de buques y la tendencia mundial a los contenedores de carga).

Es primordial para hacer más competitivos los puertos nacionales tanto del Golfo de México con conexión hacia Europa y Norteamérica y Sudamérica por el Atlántico, como los puertos del Pacífico con conexión a los puertos asiáticos (China, Japón, Singapur, Australia) el mayor cinturón económico y de comercio internacional en la actualidad.

En ese contexto, el Presidente anunció inversiones para los puertos de Veracruz, Tuxpan, Altamira, Matamoros, Salina Cruz y Manzanillo.

Con ello se confirma que el tan cantado minipuerto (Terminal de Usos Múltiples de Madero o TUM) no recibirá, por lo menos en una fecha próxima, una inversión importante para su continuación. Se calcula que su avance, al día de hoy, es de un 5 por ciento.

Habrá que ser pacientes, en el Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018 se etiquetó para la TUM 922 millones de pesos, a fin de “incrementar la capacidad en el manejo de carga general”.

Sería conveniente que las autoridades correspondientes expliquen antes qué van a hacer con los 11 tramos de muelle y sus grandes extensiones de patios de maniobras que se encuentran subutilizadas, así como otros dos que existen en el ex muelle de metales y minerales.

Hay 40 hectáreas aproximadamente de patios en total abandono, ya que desde hace un buen número de años no atraca un buque en el área. Valdría la pena evaluar si el tamaño del puerto propuesto, la tendencia mundial de las cargas, la eslora de los buques de carga y turísticos tendrán una accesibilidad al río Pánuco con la dimensión de su canal de navegación y calado actual, sin darle más dragado.

Según expertos, hay que respetar la permisibilidad tolerable de la estabilidad de las márgenes y no dañar las infraestructuras existentes.

Suponemos que el gobierno federal evaluó todo el panorama a la hora de considerar inversiones, incluido el tema inseguridad.