Corredor Fronterizo

Densidades de cotización en el SAR de los trabajadores del IMSS

El envejecimiento poblacional es una de las principales preocupaciones de los países debido a las condiciones económicas, políticas y sociales que enfrentan sus sistemas de seguridad social. Actualmente, de acuerdo a estimaciones realizadas con modelos estadísticos, se espera que en México, para el año 2030 la esperanza de vida al nacer de la población femenina será de 82.96 años y de la población masculina será de 76.15 años. En el año 2010, la esperanza de vida al nacer de la población femenina fue de 78.91 años y de la población masculina fue de 73.15 años [The Lancet, publicado en línea el 21 de febrero de 2017, http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(16)32381-9]. En el caso de las mujeres, esta esperanza de vida al nacer ascendió en 4 años y en el caso de los varones, en 3 años.

Ante esta situación de envejecimiento poblacional, si analizamos el tema de las pensiones, es importante conocer: ¿cuál es la situación actual de los trabajadores de la generación Afore y su densidad de cotización?

Para responder a esta cuestión, podemos consultar el Documento de Trabajo Número 3 “Densidades de cotización en el Sistema de Ahorro para el Retiro” (Consar, 2017, http://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/192977/densidad_vf.pdf), publicado el día 21 de febrero.

Este documento tuvo por objetivo analizar la densidad de cotización de diferentes cohortes de trabajadores que han cotizado al IMSS bajo el esquema pensionario de contribución definida implementado en julio de 1997 (este análisis se realizó con información de julio de 1997 a diciembre de 2015). De acuerdo con la Ley del IMSS, se requieren 1,250 semanas de contribución para que los trabajadores puedan pensionarse.

La densidad de cotización es la proporción de periodos de aportación que el trabajador ha realizado al sistema de pensiones en relación con el total de tiempo que ha permanecido en el mercado laboral. Por tanto, para que un trabajador obtenga una densidad de cotización mayor debe permanecer cotizando en el sector formal de la economía, lo cual le permitirá que su pensión final sea más alta.

El universo analizado fue de 31,806 cuentas, de las cuales 13,458 son de trabajadores asignados y 18,348 de trabajadores registrados, es decir, un 42% y 58%, respectivamente. Los trabajadores registrados son aquellos que han firmado un contrato con una Afore, mientras que los trabajadores asignados, al no haber elegido Afore, se les aplica las “Disposiciones de Carácter General en Materia de Operaciones de los SAR”.

En los resultados se obtuvo que la densidad de cotización promedio de los trabajadores de la generación Afore fue de 42.9%. La densidad de cotización de los trabajadores registrados fue de 50.5%, mientras que la de los trabajadores asignados fue de 32.7%.

Si se analiza la densidad de cotización de los trabajadores por sexo, los hombres registraron una densidad de cotización del 53.7%, mientras que el de las mujeres fue de 46.1%: la densidad de cotización de los hombres es 7.6% mayor que la de las mujeres. Esto sucede porque las mujeres pueden pasar más tiempo laborando en el sector informal de la economía o porque pueden salir de forma intermitente de la fuerza laboral por diversas circunstancias.

En este análisis se obtuvo que las menores densidades de cotización fueron registradas por las mujeres, los trabajadores de mayor edad, los trabajadores de menores ingresos y aquellos trabajadores que ingresaron tardíamente al mercado laboral.

Es por ello que debemos reflexionar acerca de cuáles son las políticas públicas requeridas para incentivar la densidad de cotización de los trabajadores, promover la formalidad y aumentar el ahorro voluntario. De esta manera, el trabajador obtendrá una pensión adecuada al concluir su periodo laboral.

Juana Isabel Vera López

Profesora-Investigadora de El Colegio de la Frontera Norte-Piedras Negras