Corredor Fronterizo

El sexenio de la renuncia

Los acontecimientos de los últimos meses en México han evidenciado una serie de desatinos políticos, desafortunados discursos y dolorosos sucesos que muestran una crisis sociopolítica que, por un lado, se sitúa en el contexto de una guerra contra el narcotráfico de la que se habla menos que en el sexenio pasado, pero que prevalece. Por otro lado, esa crisis ha tenido como parteaguas las acciones de los cuerpos de seguridad pública –en los distintos niveles de gobierno– que han puesto en entredicho el objetivo mismo de la seguridad: preservar el bien común.

La matanza de Tlatlaya el 30 de junio pasado prendió un foco rojo; la muerte y desaparición de normalistas el 26 de septiembre en Ayotzinapa fue la gota que derramó el vaso; y el enfrentamiento del pasado 6 de enero en Apatzingán parece reconfirmar que el uso de la fuerza pública se ha vuelto abuso.

Ante esto, desde hace cuatro meses, las redes sociales y los medios de comunicación dan cuenta de un importante reclamo ciudadano: la renuncia de Enrique Peña Nieto, el presidente de la República.

Aunque ha decaído la popularidad de Peña, sus discursos y acciones no indican que renunciará en los próximos meses y tampoco se ha debatido seriamente el tema en el Congreso de la Unión, la instancia facultada para que dimita al cargo.

A pesar de ello, esta administración podría ser llamada “el sexenio de la renuncia”, pues la solicitud de la renuncia voluntaria se ha vuelto un pararrayos para intentar detener el cuestionamiento ciudadano.

En 2013, en redes sociales se difundió el caso de Lady Profeco, la hija de Humberto Benítez Treviño, titular de la Procuraduría Federal del Consumidor porque, haciendo alarde del cargo de su padre, amenazó con clausurar un restaurante por considerar que la trató inadecuadamente; esto provocó la renuncia de Benítez, a solicitud del propio Peña Nieto.

Pocos días antes de finalizar el 2014, Heliodoro Díaz padre y Heliodoro Díaz hijo renunciaron a sus cargos en Infonavit y Liconsa, respectivamente, al difundirse que el padre había regalado un lujoso auto a su hijo, lo que provocó la indignación ciudadana.

Esta semana, las redes sociales y los medios de comunicación divulgaron que Alejandro Armenta Mier había renunciado a su cargo como titular del Registro Nacional de Población después de que corrió de un evento presidencial al actor Sergio Mayer, quien interpretó a Peña Nieto en la controversial película La dictadura perfecta. Horas después se supo que la renuncia de Armenta se relacionaba con su búsqueda de una diputación.

La renuncia de funcionarios públicos que han sido criticados parece ser la estrategia para apaciguar las aguas, sin embargo, el último caso deja entrever que, en ocasiones, la renuncia puede ser motivada por intereses políticos y no una genuina respuesta a la ciudadanía.

Quedan casi cuatro años del sexenio, ya se verá si en ese tiempo ocurre la renuncia más aclamada.

ARTEMISA LÓPEZ LEÓN

Profesor-Investigador de el Colegio de la Frontera Norte