Corredor Fronterizo

Un río incómodo

No fue ni legal ni legítimo el comodato por 20 años del río Santa Catarina en su paso por Monterrey. El gobierno municipal encabezado por Felipe de Jesús Cantú (2000-2003) despojó del lecho a la ciudad para beneficiar a la empresa Parque Ecológico Siglo XXI, filial de TV Azteca. En la transacción hubo tráfico de influencias, corrupción y complicidad de Conagua y Protección Civil, entre otras dependencias. La sucia maniobra fue consumada al final de esa administración. Hasta valor para enfrentar las consecuencias les faltó.

El despojo no ha sido olvidado, y por el contrario, hoy se actualiza con la aparición del ex¬ alcalde en la pasarela de los y las aspirantes a la gubernatura. Lo caradura de los personajes no es sorpresa, pero que la ciudadanía acepte estos niveles de cinismo es imperdonable.

La reciente (y aún latente) inseguridad pública nos obligó a ver la fragmentación social así como a desplazar las quimeras primermundistas de esta ciudad. Desde la administración pública se usó el término dominguero de “descomposición del tejido social”, pero la creatividad no les dio para preguntarse el cómo y el porqué de esa descomposición. Entre los muchos factores precursores de los diferentes tipos de violencia están la exclusión y falta de oportunidades. 

La voracidad por el suelo urbano lleva a la aniquilación de aquello que no da rendimientos económicos. No sólo en Monterrey, sino en casi todo el país, los espacios públicos para el deporte se van localizando paulatinamente en las periferias. Jugar un torneo de futbol en canchas bien localizadas con pasto sintético tiene un costo de 7 mil 500 pesos aproximadamente (incluye 9 partidos). Excluyente para la mayoría. No hace mucho tiempo nos decía un promotor deportivo de la colonia Independencia que el equipo infantil debía llegar en taxis a las canchas que dejaron lejos de la colonia, así como el riesgo de cruzar la avenida Morones Prieto para acceder a los campos.  

En el río Santa Catarina, antes de ser privatizado, jugaban hasta 250 equipos en varias ligas masculinas y femeninas. Los jugadores y el público no sólo eran del sur de la ciudad, sino de otros municipios del área metropolitana de Monterrey. Hay que insistir, el deporte no es sólo ejercicio físico de quienes lo practican, es parte del desarrollo humano, pasando por la convivencia y la identidad de los barrios.

La climatología nos habla del “periodo de retorno” de fenómenos como el huracán Alex, o más elemental: el sentido común nos advierte que lo que ya ha pasado se puede volver a repetir. Al Ayuntamiento, como a la empresa que recibió “en comodato” el lecho del río, les falló la intuición. La ciudad tiene la oportunidad de volver a contar con un gran espacio público central, sin alterar las fuerzas naturales. A la vez, el ex alcalde debe explicar, en su temeraria aventura por la gubernatura, cuáles fueron las consecuencias de la deshonesta decisión y qué hará para reparar el tejido social que deshilachó.

CAMILO CONTRERAS DELGADO

Profesor-Investigador de el Colegio de la Frontera Norte