Corredor Fronterizo

¿Los municipios, culpables?

La institución municipal fue la primera forma de gobierno en México tras la llegada de los españoles. Tras diferentes reformas, el gobierno local ha resistido las varias etapas en la conformación del México moderno: las guerras e intentos de invasión extranjera, la Revolución y posrevolución. Las crisis económicas y políticas recurrentes. Y el municipio sigue, cumpliendo sus funciones básicas de dotar de servicios públicos, gobernar y administrar en 2,340 espacios locales.

Iguala es uno de los 81 municipios del estado de Guerrero, es decir, el 1.23% y constituye el 0.04% del total de municipios en México. De tal forma que criminalizar a todos los gobiernos locales de este país y pretender que con una ley en contra de la infiltración del crimen organizado en los municipios se acabaría la violencia, es minimizar a esta institución. En este momento, el municipio está bajo el escrutinio público y sin duda hay graves problemas en muchos gobiernos locales, como los hay en el nivel estatal y en el federal. Pero pretender generalizar a partir de unos casos no es lo correcto.

No se ha dado a conocer el contenido de la propuesta, pero de inicio surgen varias interrogantes: ¿quién va a vigilar que ésta se cumpla? ¿Qué otras medidas se tomarán para que esta ley funcione? ¿Se van a modernizar los aparatos estatales? En esta lógica, ¿habría que pensar en una ley para prevenir la infiltración del crimen organizado en los estados o en la Federación?

Por qué no hablar de los problemas de fondo: la pobreza, la desigualdad, la falta de empleo y de oportunidades educativas para niñas, niños y jóvenes, la cantidad y calidad de los espacios públicos, por mencionar algunos. Y esto no es culpa del municipio, muy al contrario, la mayoría de los gobiernos locales de este país resuelven en forma puntual las demandas principales de su población, con escasos recursos y casi siempre a contracorriente. Como sucedió con los municipios fronterizos ante la invasión de las maquiladoras.

Se ha dado gran difusión al hecho de que algunos alcaldes tuvieran nexos con el crimen organizado, pero jamás se han dado a conocer los logros de este nivel de gobierno. No se conoce, por ejemplo, que hace unos años Puebla acabó con el analfabetismo en la ciudad, gracias a un programa municipal. Tan exitosa resultó esta propuesta, que el Gobierno Estatal implementó el modelo en toda la entidad. En Gómez Palacio, Durango, el equipo del Instituto Estatal de la Mujer diseñó un programa de indicadores sociales con enfoque de género, con poco dinero y mucha imaginación de los funcionarios encargados. Este programa fue premiado y el Gobierno Estatal intentó generar uno similar. Y así, podemos enumerar una serie de ejemplos.

Sin duda, el municipio es una institución que requiere reformas, pero pretender que una ley como la que se quiere implementar es lo adecuado en este momento para el país, es conocer muy poco de cómo funciona el gobierno local en México.

Dra. Socorro Arzaluz Solano

Profesor-Investigador de el Colegio de la Frontera Norte