Corredor Fronterizo

Las mujeres de Topo Chico

Establece que las mujeres reportaron haber recibido golpes, amenazas, humillaciones...

La Comisión Nacional de Derechos Humanos aplica el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria. Este instrumento consiste en calificar en una escala del 1 al 10 una serie de indicadores que representan las condiciones mínimas que deben existir en una prisión de acuerdo con el marco legal y tratados internacionales vigentes.

Nuevo León cuenta con tres sitios donde las personas privadas de su libertad cumplen sus sentencias, son los Centros de Readaptación Social Apodaca, Cadereyta y Topo Chico. Es este último, el único en la entidad que alberga mujeres. En la evaluación 2011, Nuevo León ocupó el lugar 26 de las 32 entidades calificadas, con un promedio de 5.77 (el promedio nacional fue de 6.41), sólo por encima de Quintana Roo, Coahuila, Oaxaca, Guerrero, Tabasco y Nayarit.

En el 2012, el estado aparece en el penúltimo sitio, sólo por arriba de Tamaulipas. Asimismo, los tres centros penitenciarios figuran en el listado de aquellos en donde los internos realizan o participan en actividades propias de la autoridad (autogobierno y cogobierno).

Revisando los informes desde 2006 al 2011, la calificación del centro Topo Chico va a la baja. Además, en el 2011 albergaba cuatro mil 524 personas cuando su capacidad es de alrededor de tres mil. Para 2012, había cinco mil 334 personas.

Aún con la utilidad que pueden tener estos informes, la temática de género está casi ausente hasta el año 2015 cuando la CNDH realizó un diagnóstico exclusivo de las mujeres en reclusión a nivel nacional. Este documento reporta en el caso de Topo Chico, un centro con capacidad para 362 internas y un total de 578, con una sobrepoblación de 58.56 por ciento. De acuerdo con este análisis, en Topo Chico, las internas que ejercen el autogobierno son controladas por grupos delictivos recluidos en el área varonil. Asimismo, una encuesta aplicada establece que las mujeres reportaron haber recibido golpes, amenazas, humillaciones y discriminación.

Entre otras situaciones que padecen las mujeres se destacan: existencia de prostitución en el centro, falta de separación entre hombres y mujeres, restricción de la visita familiar e íntima, ausencia de manuales de procedimiento, carencia de personal médico y medicamentos, insuficiente personal femenino de seguridad y custodia, escasas actividades laborales remuneradas, carencia de personal de psicología, criminología, trabajo social, educativo y productivo. Cabe señalar además que muchas internas conviven con sus hijos e hijas de hasta tres años, lo cual requiere infraestructura para su bienestar y desarrollo.

Es un hecho que las mujeres han aumentado su participación en actividades fuera de ley, pero la estrategia de seguridad no es concebida aún como un asunto donde el género o la diversidad sexual deban considerarse, esto sin duda corresponde a la forma como es concebido el papel de las mujeres en la sociedad, como cuidadoras y protectoras, mientras que los hombres, son los belicosos por naturaleza.

El Programa Sectorial de Seguridad Pública de Nuevo León (2012-2015) en materia de reinserción contempla como acciones la modernización de los sistemas de vigilancia y custodia, el mejoramiento de la infraestructura penitenciaria y la aplicación de sistemas y programas de reinserción social, objetivos que no contemplan acciones específicas para las mujeres.

Es un tema prioritario para el nuevo gobierno la incorporación de la perspectiva de género en el diseño de las políticas públicas, incluyendo las que conciernen a la seguridad, en las áreas de prevención, operación y reinserción. De no atender esta situación, se puede prever que el panorama irá empeorando, como se puede observar en los diagnósticos de la CNDH.

 

SOCORRO ARZALUZ SOLANO

Profesora-investigadora de El Colegio de la Frontera Norte en Monterrey